domingo, 20 de julio de 2014

Quien calla, otorga

Odio cuando las palabras se vuelven en mi contra y empiezan a raspar y a enrevesarse, y me desnudan con rabia ciega señalando mis estrías, riéndose de mi estampa: raquítica, blanda, pálida.
 
Odio las disculpas estudiadas de los pecados constantes: gasto inútil de palabras, vacua ocupación del silencio, ansia redentora en un entorno de tolerancia cero. No me queda compasión para ex-amantes con delirios de polla inquieta "ninfomanía" y empachos de "perdón" por la mañana.
 
Odio las chismosas opiniones formuladas en voz alta y con cadencia sagrada (Palabra de Dios) o de fórmula irrevocable que aseveran quienes no saben nada. Porque yo soy yo y mis circunstancias, como ya decía Ortega, y tú ni sabes ni padeces lo que yo puedo llegar a estar sintiendo.
 
Cuando te atragantas de tanta opinión no preguntada, de tata reflexión no pedida, de tanta realidad sin cocinar cruda y sangrante, recién matada a tiros y aún oliendo a humo... Prefiero el silencio y la ignorancia. Huele a humo y me estoy quemando. Cállate la boca. Yo soy bonita y lo seguiré siendo, a pesar de tus palabras audaces y tu falta de dominio lengüil. Yo soy bonita, con mis estrías, con mi blandeza, con mis palabras atragantables y la realidad que me devora. Y todo esto tú te lo pierdes.
 
Adiós, y más te vale sentirlo.
 
Remordimientos de verano I.
 

martes, 3 de junio de 2014

El cuento de nunca acabar

En estos momentos de controversia, sólo quiero añadir que me parece totalmente legítima tanto la postura monárquica como la republicana. Lo que estaba claro es que el tiempo de nuestro "querido" (entrecomillado el adjetivo por esa ambivalencia entre amor/odio que rodea la figura del rey) Juan Carlos había llegado a su fin hace ya unos añitos, pero él parecía agarrarse al trono como si en ello le fuera la vida. Quizá temiera precisamente esta exaltación de la República y el cambio, pero más miedo pasaron los pobres elefantitos y todo siguió como si nada... En fin, a lo que voy, que tanto si Felipe sube al trono como si por fin se escucha un poco al pueblo, supongo que se trata de un cambio a mejor. Ahora sólo queda que cada cual examine su conciencia y encuentre razones para mantener una institución arcaica y obsoleta como es la monarquía en los tiempos actuales de globalización y eliminación de fronteras, donde los nacionalismos extremos deberían diluirse en la búsqueda de la igualdad social y no en la figura de un rey para representar a unos pocos llamados españoles (con restricciones). Yo sé de donde soy, no necesito una corona que me lo recuerde ni que me grave con sus impuestos, sólo quiero una nación que escuche a sus ciudadanos y que les respete. Si eso significa dejar atrás el medievo con sus príncipes y princesas y sus escándalos de desfalco, que así sea.
 
FUENTE: Huffington Post
 

miércoles, 5 de marzo de 2014

Adiós Madrid. Hola Nottingham

Gracias. Gracias a todas y a todos los que me habéis hecho volar esta última semana en Madrid. Sin vosotros y las eternas despedidas me hubiera quedado en casa, esos mis últimos días, encerrada con mi maleta desbordada, devanándome los sesos y temblando de histeria ante la indeterminación de mi futuro más próximo.
 
No sé que será de mí ahora que me voy sin billete de vuelta. Sólo puedo decir que en mi interior se debate a dentelladas el pánico más absurdo y la ilusión más infantil. Llevo tanto tiempo queriendo exiliarme, que ahora que ha llegado el momento no lo vivo como propio, y las despedidas me parecen ajenas y falsas, como si el avión se negara a despegar, como si en una semana estuviera de vuelta. La gente te sorprende en los momentos más insospechados, y aquellos que veo a menudo, mis compañeros de aventuras, son los que más difícil me han hecho el marcharme.
 
Chicos que sepáis que me voy, pero que os venís conmigo. Sé, incluso antes de llegar a este país tan gris, que lo más duro será estar lejos de vosotros: no el idioma ni encontrar un trabajo, sino vuestra ausencia día a día, el volver a empezar sin teneros a mi lado. ¿Dónde voy a encontrar amigos como vosotros? Es imposible sustituiros.
 
Supongo que esta reflexión es la angustia típica de todo comienzo, pero de verdad que me hubiera encantado meteros a muchos en la maleta, aunque hubiera tenido que pagar sobrepeso. Ahora sólo me queda invitaros a Nottingham (una vez me establezca), con sus tiendas súper cool de ropa de segunda mano, gimnasios baratos, Robin Hood y muchos ingleses por todas partes. ¿A qué promete? Aquí os espero. No me olvidéis.


jueves, 13 de febrero de 2014

Boicot a San Valentín

Se acerca la fecha, al paso de la musiquilla acuciante de la peli de Psicosis, y somos muchos los que estamos aterrados, a la espera de que se abra la cortina de la ducha y nos empiecen a llover puñaladas. Porque así de sangriento es San Valentín, día de odios y depresiones más que de amor romántico.



Dejando de lado el cariz consumista de tan señalada fecha, parece que las televisiones, radios y parejitas felices se han asociado con las tiendas y los supermercados en un complot por evidenciar la soledad con la que algunos decidimos vivir nuestro día a día, restregándonos entre besos, corazones y baladas románticas su empalagosa felicidad. Es casi cruel e inhumano. Todos queremos ser queridos, pero para celebrar ese amor no hace falta un día concreto en el que se señale con el dedo al que carezca de pareja, o al que vaya por la calle sin un ramo de rosas. Este día acusatorio de las penas ajenas no favorece a nadie, ni siquiera a los propios enamorados que han de debatirse entre elegir un regalo o inventar un gesto romántico marcado por unas ataduras sociales. ¿Dónde queda la improvisación? Cada cual que celebre su amor a su manera, cuando le venga en gana, y en privado a poder ser, para así integrarnos un poquito mejor a los pobres anónimos desparejados, que sufrimos cada año este ataque de amor plastificado y envuelto. 

¡Por un mundo sin San Valentín! ¡Por los pobres desparejados del mundo! Llamo a la rebelión, a silenciar la ofensa. Nada de quedarse en casa viendo Pretty Woman con un cubo de helado de chocolate, nada de citas express para aliviar el vacío sentimental, nada de torturas cantando baladas en lágrima viva. Lo mejor es una noche de fiesta con tu grupo de amigos, celebrando que estamos vivos y que nos queremos, aunque suene a orgía. ¿Y tú cómo vas a celebrarlo? Paz y Amor. 

viernes, 7 de febrero de 2014

Patética

Otra triste definición para mi elenco personal. Así soy yo, patética por decisión propia. ¡Hay que ser estúpida! (pues sí, también lo soy). Estúpida y patética, incapaz de plantar cara a la incompetencia del ego masculino. Abandono el orgullo propio, y me desarmo en lágrimas patéticas, sí, y balbuceantes, que exigen una explicación al idiota de turno que ya me ha olvidado. La indiferencia me resulta inaccesible, incomprensible, inmanejable; y mientras el tonto de turno me olvida, yo sucumbo a su indiferencia y le bailo el agua un poco, arrastrándome como si no hubiera mañana. Un chute de terapia urgente de autoestima no me vendría mal.

jueves, 6 de febrero de 2014

Promesas que no valen nada

Apunta a mi corazón y dispara. Es más certero y más humano que jugar con la ilusión. 
Me siento rota y sin cabeza, como una muñeca olvidada que tropieza siempre con los mismos hombres bipolares de hoy te quiero y mañana no. Yo no pedía castillos ni princesas, ni siquiera bombones belgas por San Valentín. Tú quisiste un viaje, una cena en un restaurante caro, vino, noches enteras abrazado a mi piel suave, besos a cada segundo del día, menos sexo y más hacer el amor. Yo te dije que sí a todo, feliz de los viajes y el amor principiante, sin etiquetas ni ataduras, sólo dos locos dementes que quieren conocerse y devorarse a cada rato, en cualquier lugar del mundo en el que puedan encontrarse. Ayer te di todo lo que queríamos, tirándome al vacío ciega de emoción. Hoy tú me pides espacio y freno, y mi paracaídas no se abre. Ya ni los que se abstienen de relaciones serias están a salvo de sufrir por desamor. 
Déjame aplastada contra la realidad. Ya no sé qué quieres, qué quieren, cómo funciona el mundo. Nada es lo que parece, eso es lo único que sigue vigente. 

miércoles, 22 de enero de 2014

Quiero conocerte

Dos simples palabras que juntas pueden conjurar la frase más bonita para ser escuchada: “Quiero conocerte”. Esta vibrante afirmación promete tiempo e ilusión, la dedicación de todo comienzo, y supone una apuesta incierta y un salto al vacío, todo junto, en torbellino, para aquel que la formula. Pocas son las personas que se atreven a conocerse: normalmente se intentan imponer el otro uno al otro, desbaratándose en los sinsentidos de su propia existencia, sin pararse a comprender las peculiaridades que hacen única a la persona que está enfrente, esperando. 


Por todo ello, hastiado de la rutina y del ego, esta vez quiero arriesgarme, sin saber si la locura acabará en un “te quiero” (ciertamente sobrevalorado). Ahora sólo tengo por cierto el calor de tus ojos, las sábanas arrugadas y las cinco o seis palabras que nos bebimos; y todo ello me gustó de ti y por eso me arriesgo a conocerte, me arriesgo a que no superemos el principio, pero estoy dispuesto a intentarlo, sin pretensiones, sin expectativas, sólo tú y yo, sólo tú y lo desconocido. “Tú eres la aventura”.

sábado, 18 de enero de 2014

18 de enero

El día de hoy casi pasa imperceptible. Es curiosa la memoria frágil de los humanos, nuestra incapacidad para recordar fechas de forma natural me asusta, y me sorprende que el cuerpo no rememore el desgarro con precisión de reloj suizo, año a año, para avisarme, para tenerme preparada. También es cierto que no sé en qué día vivo, que me estoy volviendo "alzhéimica" perdida y que recordar algo tan preciso como un día y una hora no me ayudará demasiado. Pero aquí está de nuevo, el aniversario de la catástrofe, tan catastrófico como si en vez de tres años, sólo hubieran pasado unos días.

Hace poco fui a visitarte, ahora tienes a mi abuela por compañía. Prometí llevarte flores y aún no lo he hecho, error de mi cabeza hueca, lo siento. Lo que no se borra es tu recuerdo, anclado a mi memoria para siempre, y la culpa, al rojo vivo, que en los días como hoy me desvela.

jueves, 16 de enero de 2014

Ansiolíticos para no soñar

El ansia. ¿Buena o mala? Yo no me pongo de acuerdo. El ansia por definición es algo malo, una inquietud que nos agita el cuerpo y nos desvela y angustia. Demuestra un anhelo loco, impaciente; la náusea y el tormento de la espera. 

El Grito. E. Munch
Pero a ratos, esa ansia es bonita, arrolladora, un vendaval. Es una fuerza que te empuja, un poco de picante en la rutina, un aliciente… desesperante sí, y estimulante al mismo tiempo. Hay muchos tipos de ansia, y personas ansiosas por naturaleza. Yo más que ansiosa, me considero impaciente; pero a veces, con las causas que lo merecen, me convierto en ansiosa empedernida que no come, no duerme, no vive, incapaz de calmar la ebullición en mi cabeza, que me desbarata la existencia entera y me sume en cavilantes depresiones y risa histérica. Parece algo horrible esta ansia mía, un monstruo en el armario que espera agazapado a que se ilumine la bombilla del sueño para salir a destrozarlo a zarpazos. Pero no es así, aunque a ratos me consuma y me hunda en la miseria, al final el calvario vale la pena: la espera termina, normalmente con final feliz, el ansia se disipa, tú tienes lo qué quieres (tu viaje, tu independencia, tu amante bandido); y ese anterior desvelo que te consumía los segundos a golpe de reloj parado, ahora se recuerda con cariño y hasta con lujuria, el predecesor al triunfo, la desolación con la que comparar el brillo del éxito. 

Por eso mismo, recomiendo disfrutar de las ansias propias, enloquecer con ellas y dejarse arrollar, y deshacerse en lágrimas si hace falta; para después, reír con más fuerza. Olvida los ansiolíticos y disfruta tus neuras. 

miércoles, 1 de enero de 2014

2014

De luto despedimos este 2013, un año menos en la fugacidad que es la vida. Guardemos silencio por esos derechos sociales que nos están robando, por mi abuela que se ha ido, por los errores irreparables, por los sueños no cumplidos, por mi coche destrozado… Ni siquiera Mandela ha podido sobrevivir a esta barbarie. 

El mundo se desmorona en este final de año, sumiendo en el olvido todo lo bueno. Cómo puedo olvidarme de los dos meses de aventura en Sudáfrica, de mi título universitario conseguido, de los fantásticos amigos que me acompañan… Pero en este año de locura y pasión, la pena ha ganado la partida en una sensación ambigua de amor y desenfreno. Doce uvas y se nos marcha el año, como tú que te has ido, y nosotros en familia nos quedamos brindando impotentes, atragantados y emotivos por tu ausencia.  


Pero con el 2014 hay que dejar atrás la mala suerte y preparar los propósitos de Año Nuevo para no perder ni un segundo, pues parece que me van a faltar días (y Euros):

De entrada quiero volver a soñar con viajes y futuros de aventura, y atreverme a hacerlo realidad. Un paseo por Atenas o Estambul con mis alumnos griegos, o beber ron en una playa desierta entre México y ninguna parte uniéndome a la aventura de los “locos españoles”; conocer la vida universitaria de las pelis americanas de la mano de mi hermana en Carolina del Norte, o volver a experimentar Sudáfrica y sus contrastes dejándome caer al vacío y que esa sensación de adrenalina no acabe nunca, espídica hasta dentro de un año.
Quiero exiliarme una temporada en un país de habla inglesa, vivir sola, desconectar, poner tiempo y kilómetros entre los amores prohibidos, empezar de cero, encontrar trabajo de lo mío, volver a España y una fiesta sorpresa, y cambiar de profesión por probar cosas nuevas.  
También deseo querer y que me quieran, y llevarme a mis grandes amigos en la maleta, allá por todo el mundo, para aunque esté bien lejos sentirlos muy cerca. 
Quiero que mis padres se comprendan y se hagan compañía, que sepan vivir juntos ahora que mi hermana y yo nos vamos, y poder reencontrarme con ella en algún lugar de este ancho mundo. 

Como deseo para este nuestro país, un poco más de rebelión y sensatez, de defensa de las causas justas, por muy  imposibles que parezcan; menos conformidad, menos transigir y más acción, para poder llegar al 2015 orgullosos y dignos, vivos, y sin la presión al follar, no sea que se rompa el condón y la liemos parda con la reforma de Gallardón. 

Para acabar, sólo desear a todo el mundo un 2014 lleno de risas y lágrimas, emociones fuertes que nos hagan vibrar y sentir que estamos vivos. Y que el dios sudafricano, Mandela, o Madiba para los amigos, nos sirva de ejemplo para comenzar el Año Nuevo un poco más humildes y sencillos, con ganas de renovarnos, de querernos y de aceptarnos unos a otros, sonriendo un poco más y gastando un poco menos.