Mostrando entradas con la etiqueta recuerdo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recuerdo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de agosto de 2013

Unidos

Estas aquí y no estás. Aún te sentimos. Aún nos quemas la memoria. Aún nos persigues en sueños. Aún creemos en la magia de encontrarte de vuelta. 

Aunque ya casi no te mentamos, a veces hablamos de ti entre susurros, para no perturbar tu paz ni nuestro duelo. 

Hoy, estando juntos, nos tropezamos contigo en una noche fresca para expiar pecados, para preguntarse por qué, para darle mil vueltas más al caso. Es agosto, pero sentimos tu frío en la piel, tu aliento en la nuca y tu ausencia en los ojos, que nos lloran tímidos, húmedos de recuerdos. 

Gracias por mantenernos unidos. En tu destrucción nos creaste. Juntos te lloramos, y juntos superamos tu ausencia. Seguimos con nuestras vidas, pero sin olvidar que gracias a ti aquí estamos, fuertes, juntos, unidos. Cojos sin ti, pero vivos. 

Vuelvo a casa sola. Cruzo la rotonda. Miro la valla del cementerio. Aparco. Me meto en la cama. Y la culpa no me abandona. Lo siento. Te odio. Te quiero. Gracias. 


lunes, 26 de septiembre de 2011

Palabras vacías

- ¿Ves esta silla libre? ¿El hueco latente en una mesa de cuatro para tres? Pues ella debía estar aquí sentada. Así que, por favor, muestra algo de respeto si no hacia ella, a la que como dices, tanto daño hiciste en vida, hacia nosotros, sus amigos, a los que aún nos duele este vacío. Deja de frivolizar la muerte entre caña y caña con tus amigotes de turno y párate antes de abrir la boca y piensa qué parte de culpa tienes en ésta ausencia.
Y sí, he pedido un sandwich mixto. ¿Algún problema?


Conversaciones de bar con los de la mesa de al lado, conversaciones que nunca han tenido lugar.

domingo, 20 de febrero de 2011

Dieciocho

El dieciocho es un número para olvidar; una hoja que pocos echaran de menos en el calendario; un silencio incómodo y una mirada cómplice y sin aliento; es la congoja que se te agarra al pecho; lo inaúdito y lo inhumano; la pesadilla sin salida que trunca la realidad. En resumen, el dieciocho es un intento por olvidar los recuerdos y dejarlos escapar poco a poco a través de la palabra escrita.
Quizá sea una tontería, un acto con pretensiones, la autoviolación (o mejor dicho onanismo) de mi privacidad... Quizá me equivoque y en un suspiro haya borrado del ciberespacio mi huella. Sólo puedo afirmar que hay momentos en la vida que te atizan un buen golpe y te obligan a reaccionar en algún sentido; este blog es el resultado, la consecuancia de "tu" ausencia y de los recuerdos que pesan en la memoria; y el diecioho no es más que otro número de tantos que he querido convertir en símbolo: el símbolo de esos recuerdos que te arañan el alma con su presencia.
Por ti y por todos los momentos que no viviremos.