¿Qué es ser un loco? ¿Acaso no es una locura estar vivo? Deja que la locura te libere y sueña y rie y canta sin miedo. Aquí encontraras las divagaciones de una esquizofrénica paranoide en constante búsqueda de una realidad paralela más utópica y perfecta para todos. Atrévete a dejar tu aportación.
sábado, 21 de mayo de 2011
"SOL nunca ha brillado tanto"
Esta entrada quiero dedicarla a las fotos que saqué el día viernes 20 de Mayo, en la madrileña Plaza del Sol, y que son el reflejo de la movilización 15M, movimiento ya a escala internacional: ante la corrupción y la falsa democracia el pueblo se levanta.
Plaza del Sol y "muro de las lamentaciones" a las 12.30 de la mañana.
Plaza SOLución
Spanish Revolution
"Bienvenidos a Ciudad Sol"
Un espacio para todas las edades. Un lugar de reflexión y cambio. "No tenemos casa, nos quedamos en la plaza".
El mundo interior de la concentración, lugar de comisiones.
Paz Vega también está presente en todo momento. Se ha convertido en símbolo de la revolución.
La plaza se ha convertido en un espacio para el diálogo y la toma de decisiones que nos ayuden a conseguir una Democracia Real.
Asamblea 13.00. Desde la Comisión de infraestructura se ofrecen sillas, agua, crema solar y toldos para los asistentes a la asamblea.
El oso y el madroño, símbolo madrileño, también se suma al acto.
A pleno sol, la gente escucha con atención la asamblea.
La emoción empapa a los presentes.
En la noche del viernes la plaza está a rebosar.
jueves, 19 de mayo de 2011
Es hora de decir BASTA
El pasado 15 de mayo miles de ciudadanos se echaron a las calles españolas para protestar contra la situación política, social y económica que estamos viviendo. El movimiento ha superado las expectativas de la plataforma "Democracia real YA" impulsora del 15-M.
Actualmente miles de personas de condición política y edades diversas pasan el día en las inmediaciones de la Plaza del Sol de Madrid (y la noche); de forma pacífica y limpia han acampado ayudados por los ciudadanos que se acercan a dejar comida, mantas, apoyo...
Este movimiento transgeneracional esta revolucionando el seno de la opinión pública, y parece que el despertar de una juventud harta de que la pisoteen está removiendo aguas tenebrosas.
Rabia. Hartos de esta falsa democracia que llevan años vendiéndonos; pisoteados por la demagogia de políticos que no nos representan, que hablan por gastar palabras; paralizados por la ausencia de futuro que nos dejan en herencia.
Por la aparición de la generación perdida; por todos aquellos que estamos en el paro; por los que no entendemos el bipartidismo que arrasa ni las figuras políticas de juguete...
El movimiento del 15-M ha arrasado de tal manera que hasta Esperanza Aguirre se ha hechado a temblar al sentir la amenaza a su elección.
Lo que esta mujer, y otros muchos no entienden es lo poco que importa aquí tu condición política o tu edad, por eso la Moncloa no tiene ningún sentido. Si se ha acampado en Sol es por el hecho de ser lugar emblemático, no porque la izquierda radical haya hecho un complot. Y como decía Cristina, somos antisistema sí, pero ¿cómo no serlo? Si prácticamente nos han obligado a ello.
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18 de Mayo de 2011. 20,30h Plaza de Puerta del Sol, Madrid (Juan Luis Sánchez /periodismohumano) |
martes, 17 de mayo de 2011
Sex in Madrid
Me gustaría poder ser Carrie Bradshaw y escribir una columna con mi problema de la semana. El fallo es que no estamos en un episodio televisivo, y que los desastres amorosos no se resuelven ni en una semana ni en lo que dura el capitulo.
Por eso llevo un tiempo largo dando vueltas a las cosas: al comienzo, a la trama y al final; sobretodo a ese final que no llega.
Hay relaciones basadas en el amor, en los celos, en las peleas, en el sexo, en el cariño, en el tiempo, en la conveniencia… en todas estas parejas uno de los dos tiene el poder: aquel que menos espera del otro es el que manda, el que puede acabar con todo y chantajear a su antojo; y así funciona el mundo, lo aceptamos, vivimos con ello y nos define. Pero, ¿qué pasa cuando nadie ejerce ese control?
CONTINUARÁ...
viernes, 1 de abril de 2011
Humanizando a los héroes
No llores más que me duele. No sé abrazarte cuando tú no quieres. Déjame acercarme y escuchar tu llanto. Quisiera poder decirte lo grande que eres, el trabajo que haces, el calor que transmites; pero no quieres oírlo de mí, no soy yo quien tiene que pronunciar esas verdades. A veces pienso que para ti no es suficiente todo esto, que llegará un día, cada vez más cercano, que hullas de todo, de toda esta mierda que te asfixia y que tú sigues recogiendo con el corazón en un puño y la mirada al frente, viendo como se come tu vida esta familia, a grandes zancadas que te arrebata las ganas de seguir.
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| Los Puentes de Madison |
Los lazos ya no son lo que eran. Por un lado temo esa consanguinidad maldita que te ata a la locura de tu madre, quizá sean imaginaciones mías, pero cuando te veo tan humillada, tan destrozada, tan hundida, rebosando sentimientos y pena y dolor, me recorre un presagio de mal agüero que me recuerda las historias que me contabas de esa madre depresiva que no encontraba motivos para seguir viviendo.
Por el lado político también son todo problemas: un marido ocupado, cada vez más cercano al carácter de ese padre tan centrado en sí mismo, tan ajeno al mundo, tan antiguo y arcaico y cabezón, anteponiendo sus mil y un problemas a las vidas ajenas. La suegra exige, pero no da nada a cambio, demuestra su favoritismo sin contemplaciones y a ti te deja de lado. Y el resto de la familia no es menos, los hermanos, engreídos y déspotas, amantes del dinero, que no entienden nuestra manera de vivir en eso que ellos creen que es la miseria (igual que creen que leer un libro es una pérdida de tiempo) y que como a tal te tratan, sin respeto.
Me da miedo que te vayas y toda esta fantasía de la familia cercana se desmorone. Me da miedo irme yo y que esto no aguante. Me da miedo que mi hermana huya en pos de su futuro, y me quede yo aquí, con estos silencios cada vez más largos, con estas palabras que no se pronuncian, con esa rabia que se me acumula en el pecho, con la sensación de impotencia y las ganas de gritar, callada ante sus ausencias, sus quejas, su vejez imparable, como la de todos, pero que tan mal lleva. Y tú aquí, callada, sumisa… hasta que explotas ante él, cada vez más a menudo, y cada vez más triste, hasta que pierdas el horizonte.
No quiero verte con la mirada vacía de toda expresión, ni con los ojos acuosos. No quiero que anheles las películas de amor que tanto nos gustan, odio que llores y te emociones de esa manera con Los puentes de Madison, porque eso significa que tú eres igual que la protagonista, una mujer atrapada en su casa, en su marido, en sus hijos y en su costumbre, anhelando siempre algo mejor que sabe que nunca tendrá. Si mi experiencia más cercana del amor, que sois vosotros, no funciona y es un fraude, una prisión, ¿cómo puedo imaginar un amor eterno, un amor de película, una devoción plena por otra persona que dure más de un suspiro?
No llores mamá, que me duele, y cuando me duele pienso en todo esto, en lo bueno y en lo terriblemente malo del amor. En las desilusiones y las pérdidas que te comen el alma y te destrozan. Ojalá fuera papá para decirte cuanto lo siento por ponerme tan estúpido cuando estoy preocupado, por hacerme el listo sin pensar en lo que sientes, por no saber ver lo que estás pasando… Ojalá pudiera decirte lo mucho que te amo, y el sentido tan grande que das a mi vida; pero no puedo, porque no soy él, y no sé lo que piensa, y no quiero pensarlo, por lo que pudiera pasar. Es tan duro crecer y ver que tus padres también son humanos.
lunes, 28 de marzo de 2011
Complutense y Religión
22/03/2011
A los dos días del “asalto” a la capilla del Campus de Somosaguas de la Universidad Complutense, la única información disponible era la visión condicionada de una Iglesia ofendida y una opinión pública, pero devota, cabreada. Y no es que la información que, semana después, ya puebla los medios más izquierdistas sea más verídica o tenga un poco más de razón o sentido, sino que, como estudiante del Campus de Somosaguas, más concretamente del lugar de origen de la revuelta, y con más motivo, estudiante de una universidad pública, no entiendo la permanencia en dicho lugar de una empresa arcaica que siempre se ha empeñado en esconder a la mujer y sus derechos, y ahora además negar (a los que se adhieran a ella) la posibilidad de elegir libremente tu sexualidad.
Una semana después y más de lo mismo. Parece que los medios han aguardado el momento justo para lanzar la ofensiva, en medio de un ambiente preelectoral y pidiendo, ya de paso, la cabeza del rector. Al día siguiente del suceso nadie sabe nada, pero ahora el tema está en boca de todos. Yo me sumo a ellos, enardecida por un artículo de opinión que alega, defendiendo la libertad de expresión, el miedo que la Iglesia tiene a la mujer; y también me sumo cansada ya de tanta perspectiva conservadora que con el miedo en el cuerpo se ha lanzado a la reconquista de la dignidad perdida colapsando sus medios y monopolizando la red con sus artículos repetitivos.
A los dos días del “asalto” a la capilla del Campus de Somosaguas de la Universidad Complutense, la única información disponible era la visión condicionada de una Iglesia ofendida y una opinión pública, pero devota, cabreada. Y no es que la información que, semana después, ya puebla los medios más izquierdistas sea más verídica o tenga un poco más de razón o sentido, sino que, como estudiante del Campus de Somosaguas, más concretamente del lugar de origen de la revuelta, y con más motivo, estudiante de una universidad pública, no entiendo la permanencia en dicho lugar de una empresa arcaica que siempre se ha empeñado en esconder a la mujer y sus derechos, y ahora además negar (a los que se adhieran a ella) la posibilidad de elegir libremente tu sexualidad. ¿Qué sentido tiene quitar los crucifijos pero dejar las instituciones? Prefiero mil veces el símbolo a la opresión.
Links de interés:
lunes, 7 de marzo de 2011
Infidelidades
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| C. Friedrich El caminante sobre el mar de nubes |
"Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas,
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de donde estaba.
de una hoja de acero en las entrañas,
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de donde estaba.
en ira y en piedad se anegó el alma,
¡Y se me revelo por qué se llora!,
¡Y comprendí una vez por qué se mata!
Pasó la nube de dolor..., con pena
logré balbucear unas palabras...
y ¿qué había de hacer? Era un amigo
me había hecho un favor... Le di las gracias."
Gustavo Adolfo Becquer
Becquer, el máximo exponente del romanticismo español, nos desvela en este pequeño poema el dolor de una infidelidad, y lo que es peor, el regocijo de un amigo cuando te lo cuenta.
Si nos situamos en una experiencia parecida, ¿a quién no le ha dolido lo que un amigo dice de tu persona amada, para hacerte un favor y para anticiparte lo que puedes encontrar? ¿Por qué esas ganas de desvelarte todo lo malo y estropearte ese mundo de fantasía que te has creado?
Quiero dar las gracias a los amigos que quieren protegerte, a ellos que intentan eliminar el dolor venidero y aplacar cualquier mal, a quienes te cuentan todo lo que saben para que elijas una vida sin amor ciego. Desde esa apariencia altruista, que esconde las pocas ganas de recoger más adelante un corazón destrozado, se aparece la daga del dolor y de los celos, que sin quererlo hunden de golpe en tu pecho ajenos a todo el amor que brota a borbotones por la herida abierta.
A todos los amigos gracias, pero a veces la ignorancia y el autodescubrimiento duelen menos; o simplemente la opinión diferida, el camino incorrecto, la cegera voluntaria, el idealismo...
jueves, 24 de febrero de 2011
Amsterdam. ¿Ciudad del pecado?
Con "ciudad del pecado" no me refiero a las Vegas, aunque desde luego Ámsterdam tiene que ser más a la europea, todo más casto, menos material, más erudito y cultural. Las bicicletas asesinas, las drogas blandas, los protectores cristales del barrio rojo, y la legislación que se esconde detrás de todo ese mundo liberal, hacen que la Venecia del Norte tenga más de Venecia, que de pecado.
Pero aún así, Ámsterdam es un refugio, una escapatoria para todo aquel europeo (o no), que esté cansado de la rutina de prohibición y regla absurda que sólo consigue abrir una vía hacia la ilegalidad.
Allá arriba, la vida pasa tranquila, al impulso único de los timbrazos de las bicis, que al momento se ahogan en el agua del canal más cercano, o en el repiqueteo de la lluvia muda y constante.
Si hace frío, el olor a maría que desprenden por las calles los coffeshop te invita a entrar y refugiarte; y te sumerges en ese submarino de humo de colores con un canuto y una taza de té bien caliente, al ritmo de un reggae que te acuna las neuronas.
Si por el contrario el día amanece radiante, con un sol de otoño, coges la chaqueta y te encaminas entre el tráfico de sus calles y puentes, hacia las afueras de la ciudad, al Vondelpark. Allí, junto al lago y con un par de amigos, compartes unas setas alucinógenas, de esas que ya no venden, pero que sus raíces aún te hacen flipar. Y mientras cae la tarde, tú te ríes sin descanso porque la hierba se mueve, porque la gente te mira, y porque todo vuelve a cobrar sentido y tu cuerpo parece levitar anclado únicamente por una pesadez extraña en las extremidades.
Espejito de plata
19/08/2010
"L se esconde. Se repliega sobre si misma a toda prisa, cual animal herido. Se enrosca en su concha impenetrable y se sume en un silencio hueco, desesperado.
No hay nadie. Nadie la busca. Esta sola con ese sentimiento sin nombre. Sola y vacía, amordazada por el miedo.
L se aleja. Huye. Se aplasta contra el fondo y llora. Palpa la soledad que se cierne, la incomprensión que acecha.
Todo es negro, oscuro y frío. No hay luz, y el mundo carece de sentido. Poco a poco se va hundiendo, se va alejando a la deriva, y nada puede retenerla.
No hay nadie. Nadie la busca. Esta sola con ese sentimiento sin nombre. Sola y vacía, amordazada por el miedo.
L se aleja. Huye. Se aplasta contra el fondo y llora. Palpa la soledad que se cierne, la incomprensión que acecha.
Todo es negro, oscuro y frío. No hay luz, y el mundo carece de sentido. Poco a poco se va hundiendo, se va alejando a la deriva, y nada puede retenerla.
Se despierta y el sol hiere sus ojos. Mareada protesta por ese repentino pinchazo de calor. Oye voces a lo lejos, pero está cansada: cansada de escuchar y no ser escuchada, cansada de llamar y no recibir respuesta, cansada de estar para todos menos para sí misma, cansada de gritar auxilio en murmullos sin aliento.
Pero las voces insisten, pesadas, inagotables. Le cogen por los brazos, por las piernas, por las manos. Arrastran a la chica fuera del agujero para que la claridad la inunde y la vida se estrelle contra su cuerpo.
Ele se incorpora, reticente. No quiere hablar, no quiere mirar a nadie, solo cerrar los ojos y abandonarse.
Pero al volverse, un destello acapara su atención. Curiosa, mira a su lado, escondido junto a ella, un espejito de plata. Lo coge con manos dudosas y con esperanzas vencidas; y sin quererlo su mirada se posa.
Pero las voces insisten, pesadas, inagotables. Le cogen por los brazos, por las piernas, por las manos. Arrastran a la chica fuera del agujero para que la claridad la inunde y la vida se estrelle contra su cuerpo.
Ele se incorpora, reticente. No quiere hablar, no quiere mirar a nadie, solo cerrar los ojos y abandonarse.
Pero al volverse, un destello acapara su atención. Curiosa, mira a su lado, escondido junto a ella, un espejito de plata. Lo coge con manos dudosas y con esperanzas vencidas; y sin quererlo su mirada se posa.
De pronto todo se incendia. Amanece y la brisa trae un aroma salado. Elena se refleja a través del espejo, nueva y reluciente, sin mácula ni crítica. A su espalda se agolpan los amigos, las caras conocidas, aquellos que la arrastraron fuera de las garras de ese pesimismo envenenado. Todos intentan meter la cabeza, salir en el encuadre, tener un pedacito de espacio que compartir con ella.
Y ella se deja querer, y se abandona a esos que no quieren verla sufrir, a esos que la quieren llena de vitalidad y optimismo, esos que desean que ame la vida locamente y sin reservas, esos sus amigos. "
Y ella se deja querer, y se abandona a esos que no quieren verla sufrir, a esos que la quieren llena de vitalidad y optimismo, esos que desean que ame la vida locamente y sin reservas, esos sus amigos. "
Ojalá hubieras encontrado ese espejito de plata. Te echamos de menos. Tu ausencia pesa demasiado.
domingo, 20 de febrero de 2011
"Si quieres vente"
“Si quieres vente”, pero tampoco te lo tomes muy en serio porque realmente… sobras. La segunda parte del mensaje queda implícita, suspendida en el silencio que se produce cuando tu querid@ amig@ o amante te suelta esas tres palabras matadoras:
- “Oye que al final he quedado con Fulanito, pero… si quieres vente”.
- “Oye que al final he quedado con Fulanito, pero… si quieres vente”.
Si quieres vente no es más que una fórmula de cortesía obligada que te libera del compromiso de quedar con alguien o te salva cuando te pillan con quien no debías. Para el receptor supone un desprecio y normalmente lo interpreta como la poca apetencia a ser visto.
Si realmente quieres que esa persona acuda a tus planes, te has equivocado de fórmula. Díselo sin rodeos, sé valiente, muestra tus sentimientos y deseos sin titubeos estúpidos.
Si por el contrario quieres evitarla, aprende mejores fórmulas que salven esa sensación de rechazo que se adueña del desgraciado al que le toca oír la ya famosa frasecita, que en la última semana se ha puesto en boca de tanta gente conocida.
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