domingo, 18 de diciembre de 2011

La ofensa del silencio

No sé reaccionar al silencio en la respuesta. Me bloquea el bloqueo de mi interlocutor, su incapacidad para deglutir mis palabras y para generar una réplica adecuada. A veces lo interpreto como indiferencia o pasotismo,  y las menos como insuficiencia léxica o de opinión. Pero sin atisbo de duda, prefiero la incontinencia verbal a la asepsia de palabras. 

Cuando expones tu corazón, tu angustia y tus miedos sobre la mesa, y la única reacción que consigues es el silencio, una parte de ti se rompe en pequeños pedazos afilados. Hace frío y la impotencia se va haciendo con tu cuerpo, rebotando en tu mente enferma y delirante por esa respuesta que no alcanza a elaborarse. Quizá porque las palabras se me escapan, espero que las personas tampoco puedan pararlas cuando la pregunta apunte a remover la conciencia; siempre hay cosas que nos resbalan, que apenas nos entran en los oídos, pero ante otras, en cambio, el silencio es una ofensa.

SILENCIO
Así como del fondo de la música 
brota una nota 
que mientras vibra crece y se adelgaza 
hasta que en otra música enmudece, 
brota del fondo del silencio 
otro silencio, aguda torre, espada, 
y sube y crece y nos suspende 
y mientras sube caen 
recuerdos, esperanzas, 
las pequeñas mentiras y las grandes, 
y queremos gritar y en la garganta 
se desvanece el grito: 
desembocamos al silencio 
en donde los silencios enmudecen.
                                                                              Octavio Paz

Lago Atitlán

sábado, 17 de diciembre de 2011

Calatañazor, en donde Almanzor perdió su tambor

Azor, Calatañazor,
juguete.
Tu puerta, ojiva menor,
es tan estrecha,
que no entra un moro, jinete,
y a pie no cabe una flecha.
Descabalga, Almanzor.
Huye presto.
Por la barranca brava,
ay, y cómo rodaba,
juguete,
el atambor.
Gerardo Diego

Siguiendo con el viaje en familia, otro día nos fuimos de visita a Calatañazor, conocido ya por el queso curado del mismo nombre que nos servían en la cena, y por el famoso refrán que mi abuela no paraba de repetir "Calatañazor, en donde Almanzor perdió su tambor". 
Pero, ¿quién es Almanzor? Y, ¿por qué es tan famoso este pueblo?

Para descubrirlo hay que subir por la empinada cuesta que lo atraviesa y entrar en un viaje en el tiempo que te lleva al medievo. Por las calles empedradas y las pintorescas casas de madera, barro y piedra, te acercas un poquito a la historia, en este caso, a la Batalla de Almanzor donde se dice que los cristianos derrotaron al célebre caudillo árabe Almanzor en el año 1002.

Desde el Castillo de Calatañazor puede contemplarse “El Valle de la Sangre” (no creo necesario explicar de dónde viene el nombre), de aquí viene la conocida frase “donde Almanzor perdió el tambor”: cuenta la leyenda que el día de la batalla, un extraño personaje lloraba gimiendo en una mezcla de árabe y de lengua romance, diciendo: en Calatañazor perdió Almanzor el tambor. Se interpreta que este espejismo era el diablo que lloraba la caída de los moros.

El Castillo de los buitres (la fortaleza árabe) todavía conserva parte de la torre y restos de murallas.



lunes, 12 de diciembre de 2011

ZEN STYLE

 El arrullo del agua en el cañón del Río Lobos. El frío sutil de una mañana de diciembre. La santa cadencia de la ermita olvidada.

Un viaje de relax, de naturaleza fría y eterna. Este puente de Diciembre me fui de vacaciones con toda mi familia a un pueblo de la provincia de Soria, El Burgo de Osma. Concretamente nos hospedamos en el Hotel Termal Burgo de Osma, todo un lujo para el descanso y los sentidos, y por supuesto que hicimos la excursión de rigor al Cañón del Río Lobos. Allí, la suavidad del camino te adentra en una garganta de naturaleza hasta vislumbrar una ermita olvidada entre las paredes rocosas:

La Ermita de San Bartolomé, de origen templario y construida entre los siglos XII y XIII, es un lugar para visitar sin prisas e inspirar la espiritualidad del aire
Para acceder a la ermita, pasando el pueblo de Ucero, te adentras en una ruta a pie flanqueado por las paredes del Cañón, bordeando el Río Lobos, hasta llegar a la ermita. En un enclave casi místico, al fondo del valle y rodeado por cuevas y perfiles geográficos imposibles, la ermita se funde con la naturaleza y el entorno, se camufla entre el suelo calizo, creando un lugar sagrado. Fuera de toda época, el tiempo se detiene, no hay pasado ni presente, sólo la ermita que se enfrenta al silencio de la Cueva Grande, cara a cara. El murmullo inaudible del agua, el eco infinito del sigilo, la sacralidad del lugar perdido… todo te envuelve, te marea y te deja sin aliento.

El Cañón del Río Lobos ha servido de enlace a los peregrinos con el camino francés del Camino de Santiago: cuenta la leyenda que el Apóstol Santiago montado sobre su caballo, saltó desde lo alto del cañón, y la espada se le cayó al suelo y allí donde quedo clavada se reveló que sería el lugar donde se edificaría la actual ermita de San Bartolo. Esta ermita se encuentra en la llamada Ruta de la Lana (Albacete, Cuenca, Guadalajara, Soria y Burgos), empleada por los pastores en la trashumancia, y también utilizada por los peregrinos procedentes de Levante y de Castilla La Mancha. El Camino del Cid, también atraviesa este Cañón. 

La ermita de San Bartolomé, está enclavada en un lugar equidistante de los dos puntos más septentrionales de la geografía peninsular, los cabos de Creus y Finisterre. Este punto central es el Omphalos (el centro del mundo). 
Ahora os dejo las palabras del escritor e historiador Juan G. Atienza sobre su visita y estudio de dicha ermita:
“Allí tomaremos, siempre hacia el Sur, la carretera del Burgo de Osma, pasaremos por Casarejos y descenderemos la cuesta que llaman la Degollada, hasta el puente que cruza el río Lobos. Es aquí donde debemos tomar el camino de tierra que nace a la derecha, para internarnos en el valle. Si lo hacemos en un día cualquiera que no sea el de la romería de san Bartolomé, este lugar nos parecerá el más solitario y abandonado del mundo. En lo alto planean las águilas y no será raro ver un zorro mirándonos a cierta distancia. Las paredes del valle son escarpadas y en las rocas cimeras se distinguen covachas que nunca han sido exploradas. Unos dos kilómetros valle adentro, el lecho del río se ensancha y, al fondo, distinguiremos una ermita de tipo cisterciense. La construyeron los caballeros templarios, que tuvieron precisamente aquí uno de los enclaves más importantes de la Península. Y al decir importante no me refiero precisamente a su importancia política o estratégica, sino al profundo significado que el lugar tiene dentro del elemento mistérico propio de la orden del Temple. El lugar lo he estudiado a fondo en mi libro La meta secreta de los templarios y me parece inútil reproducir lo que allí cuento, pero, en síntesis, planteo la sospecha –muy fundada- de que los cabelleros templarios conocían a la perfección el lugar en el que construían su capilla, como probablemente lo conocieron también los sacerdotes de religiones muy anteriores que utilizaron el altar megalítico que se encuentra al lado mismo de la capilla y la enorme cueva que hay a sus espaldas. Porque este preciso lugar de Ucero en el río Lobos forma con la cumbre del San Lorenzo un eje vertical equidistante de los dos extremos clásicos peninsulares, los cabos de Creus y Finisterre. Y, aún más, este lugar constituye, en el conjunto de las posesiones templarias peninsulares, un auténtico centro desde el que se pueden situar los enclaves ocultistas más importantes que la orden poseyó en los reinos medievales. Desde la capilla del Lobos están perfectamente localizados Ponferrada y Monzón, Toledo, Tomar y Jerez de los Caballeros, Culla y Castelló d’Empúries, Caravaca y Villaba del Alcor. Desde allí se puede trazar la franja mágica de tierra por donde discurre la ruta jacobea y pueden localizarse los principales santuarios protohistóricos de las culturas cantábricas paleolíticas. Es tal la exactitud del enclave, que incluso justifica la misma estructura de la cruz templaria, anuncia en clave sus fines y delata muchos misterios nunca descifrados que aclaran los porqués de los principales emplazamientos de la orden.”
El día 24 de agosto, durante la romería de San Bartolo y la Virgen de la Salud, es posible visitar el interior de la ermita, ya que el resto del año permanece cerrada. A ver si algún año puedo acercarme a descubrirla por dentro.
Para saber más sobre los enclaves templarios en España y Portugal y algo de historia de la Orden: http://www.templespana.org/enclaves-B.html



viernes, 2 de diciembre de 2011

Frío

Me llamas y no lo cojo. Me escribes y no me importa. Me piensas y no lo siento.

Mi corazón esta frío. Frías mis entrañas, fríos mis pensamientos. No hay ganas, sólo languidez extrema, docilidad inútil. Pero tú me llamas, me coges, me escribes, me piensas y me sientes, y hasta te importo lo suficiente para no desesperar.

¿Quién es ahora el hombre? Me rio pensando en el machismo que supura esta pregunta retórica, absurda, pero por dentro entiendo el significado: la búsqueda constante, el rechazo eterno… Tanto, que se me ha olvidado cómo se quiere de forma sencilla, sin grandes complicaciones. Vacía de todo e incrédula, no concibo que hagas todo tan fácil, así que soy yo quien lo complica, quien enfría todo sentimiento. Perdóname.



Mientras me aguanten los huesos
yo quiero seguir cantando
quiero estar cerca de ti
lo mas lejos a tu lado
Fito y Fitipaldis

jueves, 1 de diciembre de 2011

¿Qué estamos haciendo?

¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos? ¿Qué estamos haciendo?

Hoy he aprendido en clase que la publicidad puede no ser tan mala, que tiene su causa en algunas ocasiones. Por eso, quiero compartir con vosotr@s algunas campañas publicitarias de marketing con causa, de esas que nos hacen pararnos y pensar que a lo mejor no estamos haciendo las cosas tan bien como creemos, que a lo mejor no somos tan santos como creíamos, que a lo mejor aún podemos aprender algo nuevo...

En primer lugar, Benetton con sus polémicas campañas que nunca dejan indiferente. Aquí van algunas de mis favoritas:





Y hoy, en el Día Mundial del VIH




Ahora me gustaría cambiar de tema y centrarnos en el sistema patriarcal que ahoga a las mujeres. Es costumbre, ya muy lejana, que la mujer se encargue de tareas domésticas, más cuidado de niños y familiares enfermos, más jornada laboral, etc, etc. Es cómodo, el cambio da pereza... pero... ¿y la pereza que tienen que sentir nuestras mujeres al tener ese doble o triple trabajo impuesto sólo por su condición de mujer? Para tratar este tema tan espinoso, la campaña de Puntomatic le pone una nota de humor e intenta movilizar al "macho ibérico" con datos tan sorprendentes como que poner la lavadora no mata al caballero. Disfrutadlo:



Lo que me encanta de este anuncio es que es uno de los pocos que he visto que no resulte discriminatorio o patético a la hora de vender detergente.

Otro vídeo que da que pensar, es la campaña de Acción contra el Hambre... podríamos aprender mucho de esto:

Y ya para despedirme por hoy... 


Aunque no lo parezca es una campaña de Nike... si! Nike Foundation, que a pesar de sus muchas críticas por el proceso de producción, con abusos y explotaciones, tiene sus cosas buenas.

"El racismo se justifica, como el machismo, por la herencia genética: los pobres no están jodidos por culpa de la historia, sino por obra de la biología. En la sangre llevan su destino y, para peor, los cromosomas de la inferioridad suelen mezclarse con las malas semillas del crimen. Cuando se acerca un pobre de piel oscura, el peligrosímetro enciende la luz roja, y suena la alarma." Eduardo Galeano en Patas arriba.



Día 3 (Guatemala)

13/07/2011

La rutina de pasar las mañanas en Antigua empieza a coger forma. Como aquí mucho no se duerme, a las 9 hemos vuelto a la ciudad para dar un paseo por el mercado de artesanía que hay junto a la estación de autobuses. ¡¡Impresionante!! Hubiera comprado todo, pero me he contenido. Por ahora sólo he comprado un monederito de colores (que me ha costado 10Q o 1€) ya que el mio no era muy practico, pero tengo en mente ya una manta de esas de colorines, y varios souvenires, aunque esperaré a llegar al mercado de Chichicastenango, que creo que es impresionante y mas barato. Otra cosa importante es hacerse con el sistema de regateo, y recordar que si compras a primera hora te hacen mayor rebaja porque la primera compra del día se entiende como algo sagrado.

Después visitamos una agencia de viajes para pedir presupuesto para la ruta que queremos hacer el fin de semana: cuatro días de viaje para visitar Rió Dulce, Livingston y Tikal. La idea es salir mañana por la tarde después del proyecto (donde estamos de 13.00 a 17.00) hacia Rio Dulce, llegar a las 24.00 y dormir allí. El viernes ver los alrededores y a las 21.00 coger el bus hacia Tikal (las ruinas mayas) y llegar a las 24.00 a dormir en Flores. Al día siguiente tempranito a ver las ruinas, pasar la noche del sábado por allí, y el domingo coger el bus de vuelta pero parando a ver distintas ruinas que hay por el camino, en resumen un viaje impresionante.
La primera oferta que nos han hecho en una agencia ha sido 160€/persona para 8 personas, con bus privado y guía, sin incluir alojamiento. Pero ya sabemos que no podemos dejarnos guiar por el primer presupuesto, así que vamos a intentar que nos rebajen algo o acudir a un chófer llamado Isaac que ya conocen por aquí, con el que ya han hecho alguna excursión (así que esperamos nos haga precio de amigos).

De vuelta a casa nos toca de comer carne de res con arroz y ensalada... ¡voy a hacerme fan de los guisos guatemaltecos! Por ahora, es Chaito, una señora que trabaja en la casa, la que nos prepara la comida. A mi me parece la imagen típica de la mujer guatemalteca, con los años grabados en cada una de las arrugas de la cara, pequeña, siempre con una sonrisa, amable, silenciosa, especial... Pero esta noche llega la señora de la casa, Doña Elsa, que se encuentra de viaje en EE.UU., a ver a la familia en su primer viaje en avión. Ella es la que se encarga de hacer las comidas normalmente, y por lo que me han contado, cocina de maravilla... así que voy a tener que desenterrar el mito de que al viajar, adelgazas. Y de nuevo para el proyecto.

La realidad de Los Patojos la tienes que ir descubriendo poco a poco. De primeras parece una escuela alternativa más, de educación no formal, con recursos (en cierta medida), profesores comprometidos, niños ilusionados, gritos, juegos... Algunos de los niños vienen a pasar la tarde y para recibir apoyo escolar, pero otros tienen una forma de vida más desestructurada, que tú al principio no eres capaz de comprender. Hay miseria, maltrato, trabajo infantil y analfabetismo, pero el visitante sólo ve un montón de niños con ganas de aprender, de formarse, de ser emprendedores, de tener un futuro para ellos y para su comunidad. El comedor asegura que al menos tomen una comida completa una vez al día, y algunos de ellos ¡comen con unas ganas! Esta tarde hemos tenido una jornada productiva, a Los Fusionados les hemos puesto unos vídeos para intentar hacerles pensar un poco:
  • Abuela Grillo: para reflexionar sobre la a quién pertenecen los recursos.

  • El hormiguero, canción de Calle 13.

  • Don Quijote en Guatemala: con este vídeo quisimos comparar la situación de una familia en Guatemala y otra en España a final de mes, al fin y al cabo, en este momento de crisis, tampoco hay tantas diferencias en los salarios.


Tras el proyecto contactamos con el guía Isaac, que nos dejó el precio del viaje por 1000 Q, o lo que es lo mismo, 100 €. A las 19.00 estamos todos listos para cenar en el proyecto, con todos los profesores y voluntarios, que hoy nos toca cena italo-finlandesa, preparada por Nico. Mucho vino, buena compañía, pan con tomate, y espaguetis carbonara, más un Quiz de europeos contra americanos y la vida de Nico en fotos. Una velada sorprendente de la que seguro que nadie olvidará el número de lagos que tiene Finlandia (180.000), y la charla política que nos dieron sobre el peligro de entrar en política en un país como Guatemala, y las ganas que hay que tener para promover una revolución ideológica desde el seno de Los Patojos. Todos luchan por el partido Movimiento Unido Jocoteco, que pretende un cambio en la comunidad. Fue revelador palpar ese miedo escondido, ese peligro latente, que a todos, hasta ahora, se nos había escapado. Al fin y al cabo, esto no es un viaje de placer. 
Peligro de muerte en esta realidad que se esconde por los caminos empedrados de Antigua.


jueves, 17 de noviembre de 2011

Día 2 (Guatemala)

El jet-lag aún no había hecho demasiado efecto, y aunque dormí poco, despertar en Guatemala es toda una experiencia. Creo que el cambio es tan brutal, que los primeros días andaba totalmente descolocada, feliz de sorprenderme a cada rato, un poco infantil quizá, pero al fin y al cabo, ¡estaba allí! ¡Había llegado por fin! Cruzar el charco y poder vivirlo intensamente.


Pues eso, que me desperté con los cacareos del gallo del vecino, o quizá con las mujercillas cotorras que se ponían a gritar de madrugada al lado de la ventana , o con la vida temprana que rebosa Guatemala, sin más (añoraba también mi almohada, pero eso no es relevante). Así que tempranito nos fuimos de excursión a la ciudad de Antigua, mi primer viaje en uno de estos autobuses típicos de colores (2 Quetzales el trayecto) que no duró más de 10 minutos. 
Sin casi poder admirar la estación, el mercado y las calles empedradas que nos llevaron al Parque Central, dedicamos la mañana a cambiar dinero en el banco (donde aprendimos que en este país hay que tomárselo todo con muuucha calma, las prisas de Madrid mejor no meterlas en la maleta), y a ir a un cibercafé para informar de que había llegado sana y salva.
De ahí vuelta a casa en bus para comer arroz con pollo (dieta básica de estos lugares), y a las 13.00 al proyecto.

Entrar en Los Patojos fue un poco caótico al principio, muchos niños, muchos voluntarios, la hora de la comida... En cuanto tocaron la campana cada patojo se metió en su aula y a cada voluntario nos asignaron un grupo. A Iñaki y a mi nos pusieron con Los Fusionados, de unos 13 años de media, y como era el primer día hicimos dinámicas de presentación, desmitificamos algunas concepciones respecto a España, y tratamos el tema de la Noche Cultural del 30 de Julio (que explicaré más adelante). 

Además de los voluntarios de Cooperatour, que eramos muchos, también había otros como Nico, a quien tuve el placer de conocer ese día. Nico es un chico un tanto loco (en el buen sentido), con nacionalidad italo-finlandesa, que vino a Guatemala a darse el super-viaje por libre, a reforzar su español, y a aprovechar el tiempo libre como cooperante.

Travel Menu
Por la noche salimos en grupo a cenar a Antigua. Primero la caña y el aperitivo en La Sala, donde mientras uno escribe una carta de amor para la camarera del restaurante en nombre de su amigo, colgado perdido de su belleza, el resto nos hacemos fotos a la luz de las velas esperando a Niko. Cuando por fin llega nos vamos a cenar al restaurante Travel Menu, un sitio acogedor, con encanto, con comida típica y barata, recomendado por la guía turística y por mis compis con más experiencia en Guatemala. Personalmente, recomiendo cualquier plato del menú, aunque para mi el Chow Mein con vegetales... ¡inigualable!, eso sí, muy guatemalteco no suena, pero esta hecho como sólo ellos saben hacerlo. Por supuesto la Gallo no faltó en ningún momento en la mesa, y un poquito de vino tinto para los menos cerveceros. El único fallo de toda la noche fueron los modales de la camarera en cuestión, que tan enamorado traía a mi amigo, que al final no se atrevió a dejarle la carta de amor con la propina que la muy desagradable nos devolvió, porque no era suficiente.

Vuelta a casa en taxi, y la idea de ir recopilando dibujos de caracoles por todo el país (eso es otra historia).


jueves, 20 de octubre de 2011

Tú y ella

Una imagen vale más que mil palabras. Pero las palabras engañan, las imágenes engañan, el mundo engaña y oculta. Las cosas que están mal se esconden, lo que no suena bien se calla, lo que es mejor no oír se ignora, se mira para otro lado cuando algo molesta...

Esclavos de las apariencias y el qué dirán, a los humanos aún nos falta el valor para enfrentarnos a nuestros sentimientos. Salir del armario de la seguridad es difícil, pero también sería injusto quedarse. Injusto para la persona escondida, relegada, olvidada en ese polvoriento rincón donde los "te quieros" son prestados y susurrados en voz baja.

Por eso duele esa foto vuestra que se ríe de mi y de mi retiro forzado. Mi papel secundario me queda pequeño y tus silencios son cada vez más amargos. 

lunes, 17 de octubre de 2011

DÍA 1 (Guatemala)

11/07/2011
Han pasado 5 horas y debo estar en mitad del océano, a una altura de más de 10.000 metros, con una temperatura exterior de - 40ºC. Son las 18.02, o las 12.02 en Miami, o las 10.02 en Guatemala. ¡No sé cómo voy a acostumbrarme a tanto cambio horario!, pero ya no importa, aquí comienza la aventura: en un avión rumbo a lo desconocido, envuelta en una manta, con una almohada en los riñones y una comida cutre de avión (que tanto me gusta) en el estómago.

Aunque primero habría que hablar de Soria (post anterior): Exacto queridos amigos, la aventura no comienza en las selvas del quetzal y del jaguar en busca del Dorado perdido, ni con el misterio de la civilización maya; no, todo comienza en Soria. 
Allí nos citamos todos aquellos que en la reunión de Cooperatour teníamos por viaje Guatemala, para vernos un poco más las caras antes de llegar. Pero al final sólo fuimos tres asistentes, y lo que se presuponía como un viaje informativo y de acercamiento se convirtió en una oferta de trabajo y una ocasión única para conocernos mejor y hacer amigos a la sombra de litros de cerveza. La Oktoberfest soriana nos pilló por sorpresa y volvimos a casa con el bolsillo menos resentido de lo esperado, el dolor de la resaca y el regusto dulzón de una experiencia nueva.
Ahora sólo puedo pensar en encontrarme de nuevo con mis compis de aventura, en dejar que mi destino me sorprenda, y en conocer a nuevos locos soñadores que se unan a los grandes acontecimientos que están a punto de comenzar.

...(Unas cuantas horas después)...

¡Ya estoy aquí!
Después de miles de horas en aeropuertos del mundo ¡llegamos! 
Nueve horas del vuelo Madrid-Miami. Una vez en Miami una hora y media de aduanas, controles, etc. RESULTADO: correr por todo el aeropuerto, montarme a toda prisa en un trenecito, poner la maleta rumbo a Guatemala, y llegar con la hora de embarque ya pasada a la puerta D16, destrozada.
Allí me esperaban tranquilamente dos chicas españolas con mi mismo destino, la casa de la familia Fuentes en Jocotenango. El vuelo iba con retraso, lo que ayudó a que le diéramos al palique y fuéramos conociéndonos y compartiendo ilusiones y temores.
Al final salió nuestro vuelo Miami-Ciudad de Guatemala y 2h 30min después, con otro cambio horario a cuestas y la imagen del atardecer sobre la costa de Miami, aterrizamos en Guate acunados por la oscuridad de la noche (aunque a penas eran las 20.00h).
Husos horarios

Con el miedo a que nos hubieran perdido la maleta y a los peligros de la capital pasamos las aduanas sin problemas; más dormidas que despiertas cruzamos las puertas para la recogida de equipajes con la sonrisa insinuante de algún que otro operario con ganas de fiesta.
Por fin salimos del laberinto de aviones, terminales y equipajes en que se había convertido nuestro día, y Roberto (el chófer contratado) nos esperaba con el cartelito típico para recoger a turistas despistados: "Rocío, Eva, Cristina". Tras reconocernos nos puso en manos de su hijo y del amigo de su hijo, dos chavales de unos 15 años, y de un conductor acompañado por su mujer y su hija chiquitina.

Subidas en una furgoneta un poco desaliñada y que se atrancaba en las cuestas, con la típica música pachanguera que se escucha en España de banda sonora, nos sumergimos en las carreteras de la capital: caóticas de tráfico lento y plagadas de franquicias que no esperaba encontrarme (al menos con tanta proliferación) como Burguer King, McDonlads, Telepizza, TacoBell, y por supuesto el famoso y autóctono Pollo Campero.

Casa Patojo
Una hora + un día perdido en aeropuertos es lo que tardamos en alcanzar nuestro destino. Nuestra casita de Jocotenango nos esperaba al final de una carretera empedrada (luego descubrimos que en Antigua todas las carreteras son así). El comité de bienvenida (incluidos mis amigos de la visita a Soria) nos recibió con los brazos abiertos: nuestra madre (durante un mes) estaba de viaje, así que fue su hijo (profesor en el proyecto) quien nos acogió y nos repartió las habitaciones; los voluntarios, emocionados, no nos dejaron irnos a dormir tan pronto y empezaron a abrumarnos con todas las experiencias que ya habían vivido. Al final, conseguimos echarles, y las tres nos fuimos a dormir con el regusto de la Cerveza Gallo que compartieron con nosotras y la inabarcable cantidad de datos nuevos que registrar en un país diferente.
Desde luego que poco dormimos esa noche con Z-Gas, los gallos, y los ruidos de madrugada, pero eso ya es otro día.


lunes, 3 de octubre de 2011

Derribando puertas

Te levantas y la sociedad parece que te da la espalda. Llevas toda la vida luchando tú sola contra este mundo que no acepta las diferencias, que tiene prisas y que no mira para atrás, que se obceca por seguir adelante arrasando con todo, sin parar y darte la mano.

Como nadie miraba, pocos pudieron apreciar ese lento movimiento hacia la liberación de tus cadenas: sin saberlo te convertiste en una revolucionaria, cansada de las viejas normas que te arrinconaban buscaste desvíos para saltarlas. El proceso fue lento, tan lento como una flor que se abre, inapreciable el movimiento a simple vista, pero que de repente sorprende por su color y su aroma.
Así llegaste a nosotros, tus compañeros, derribando con tus cualidades nuevas ese obstáculo inherente a ti, y que cada día nos hacía plantearnos el poder creativo que tenemos las personas.

Ahora han pasado dos años; dos años recorriendo los pasillos de la universidad, subiendo y bajando en ascensores, criticando a los que nos lo roban teniendo piernas tan robustas y manejables, pulsando los botones que tú no puedes, cogiendo los apuntes que a ti no te da tiempo, abriendo las puertas que intentan frenar el avance de tu silla. Contigo hemos saltado barreras, hemos salido a bailar, hemos cotilleado en las esquinas más recónditas de los jardines y hemos ensayado lo que será nuestro futuro profesional. Aquí eres una más. No hay nada que se te resista dentro de las paredes del sistema educativo, nada que pare el motor que, con la poca movilidad de tu mano, pones en marcha.

Pero las cosas están cambiando. Parece que el miedo a la palabra “crisis”, o al ambiente político, o vete tú a saber qué, está nublando la vista a muchas personas que hacen que el sistema de privilegios universitarios se tambalee. Para usar cualquier espacio universitario tienes que identificarte, y no contentos con el régimen de control impuesto, te piden la titulación que cursas para colocarte así en la sala de uso común correspondiente al estatus de tus estudios: las salas más pequeñas para las carreras que, a su juicio, son más insignificantes.
Este celo por preservar los espacios universitarios se quedaría en simple anécdota si no fuera  por los derechos que todo estudiante tenemos. Cuando para acceder a una sala de trabajo la silla de ruedas no entra pues te enfadas; pero cuando además pides usar la sala de al lado, vacía y con espacio, y se te denega el acceso por no ser el estudiante privilegiado de la facultad de al lado, la sensación de impotencia te paraliza.

Estoy cansada de que se quejen de la falta de iniciativa juvenil, de la expresión tan manida “¡Ains, ésta juventud!” que tanto nos prejuzga, del pavor que parecen tenernos los ancianos, de la visión que dan de nosotros en los noticieros.
Yo sé que todos los jóvenes no son universitarios, pero sí muchos universitarios son jóvenes. A nosotros, la generación perdida, nos han robado la ideología, las ganas de reivindicar y hasta el futuro. Parece que las promociones anteriores acabaron con todas las injusticias del sistema y que ahora, a nosotros, sólo nos queda disfrutar en silencio de esta paz impuesta carente de estímulos.
Somos muchos, una masa informe de almas errantes por los campus universitarios, que vagamos entre el botellón y los exámenes finales; entre la biblioteca y la cafetería; o eso quieren hacernos creer. La verdad es que cada uno tenemos nuestros intereses, nuestras inquietudes y afinidades, nuestras carreras y amigos; y cada uno somos entes individuales, únicos, irrepetibles, pero con algo en común, algo que nos arrejunta y nos moviliza: los derechos del estudiante.
Entre todos formamos un grupo indivisible, vivo, que nos hace saltar ante el primer indicio de injusticia. Por eso, cuando una persona tiene alguna dificultad para integrarse en la universidad las cosas se cambian: el Centro y todos, nos ponemos a su servicio para que pueda acceder sin problemas y cumplir con los derechos que le pertenecen.

Por eso, para quitar la razón a quienes nos desprestigian y nos prohíben la iniciativa, para que mi amiga pueda entrar en la sala a hacer los trabajos, para que cualquier persona pueda acceder a una enseñanza digna e igualitaria sin tener que emprender cada mañana una batalla contra las barreras administrativas, físicas e ideológicas, debemos participar y luchar por ser verdaderamente iguales.
Hemos de crear entre todos un espacio donde todas las puertas estén abiertas para aquel que, independientemente de su condición, quiera ejercer su derecho a la formación; porque sino nos estaremos poniendo barreras a nosotros mismos al establecer de precedente esta tolerancia a la desigualdad.