martes, 9 de abril de 2013

Luto a las ganas de vivir


De luto nos empieza esta semana de abril, donde casi es obligado vestir el negro en la calle.  Primero la Thatchter, entre celebraciones y llantos, rota por fin su carcasa de hierro. Le seguían en esta semana maldita, nuestra Sara Montiel, cansada de esperar fumando, y todos los muertos del telediario a los que nadie llora desde el televisor. Pero a mí el que más me duele, con sus 96 años apagados de golpe, es Sampedro. Mira que casi no le conocía yo, que poco me había asomado a sus letras hasta ahora, pero con ese aire de humanista y sabio, de viejito cercano, de indignado… con esa sapiencia llana que divulgaba en la sociedad, llamando a los jóvenes a la revolución, sí que siento que hemos perdido todo un referente del momento. La vida era su musa, su pasión y su causa, y él ha sabido vivirla hasta el final, libre de imposiciones, aprovechando hasta el último suspiro  para instruirnos con su ejemplo.

Esta semana el mundo está un poquito más vacío de sentido, y no por la Thatcher, ni por la Montiel, sino por esa vida bien vivida que se nos marcha. Hay que tener cuidado en estos días, pues la Parca anda un poco alterada. Aprovechemos los días que nos queden alegres de vivirlos, unidos por un cambio de perspectiva hacia un mundo más justo, donde todas las vidas tengan la opción de ser disfrutadas. Sampedro con su prosa eterna nos anima, y a mí me duele un poquito su ausencia. Guardaré el luto por él, y por los fantasmas que me pesan, que en estos días aciagos, me acompañan. 

CREDO PERSONAL 
(Autor: José Luis Sampedro)

Creo en la Vida, Madre Omnipotente,
creadora de los cielos y de la tierra.
Creo en el Hombre, su hijo,
concebido en creciente evolución,
progresando a pesar de los Pilatos
que inventaron sus dogmas reaccionarios
para aplastar la Vida y sepultarla.
Pero la Vida siempre resucita
y el Hombre sigue en marcha hacia el futuro.
Creo en los horizontes del Espíritu
y en la energía cósmica del mundo,
Creo en la Humanidad siempre adelante,
creo en la Vida perdurable.

Amén

miércoles, 3 de abril de 2013

Autocrítica


Cuando el mundo te da la espalda, no sirve con tocarle el culo, quizá haya algo que no funcione en nosotros mismos. No siempre hay que culpar de todo a los demás. Hoy toca mirarse en el espejo y decirse a la cara la verdad, o al menos intentarlo. 

¿Para qué engañarnos? Soy cabezota. Me gusta llevar la razón, si hace falta a gritos, y me reservo la última palabra envenenada de ironía mordaz. Hay quien dice que la ironía es un escudo protector, que en mi caso tiene que cuidar de un orgullo sensible y fácil de enfadar. Así soy yo a bote pronto, borde cuando me tocan la moral. Pero este orgullo, este airamiento que me sacude a ratos, no es más que el simple reflejo de una pasión un tanto desmedida. No me toques mis causas perdidas ni me rompas los sueños. Emocionarme se compra con muy poco aliento: un beso, un viaje, un jueves con amigos… promesas que me dan la vida, y me derrumban cuando se las lleva el viento. Así soy yo, bipolar a ratos, estrafalaria en gustos, nefasta en novios, resabiada, agónica, escritora frustrada, intempestiva, soñadora, curiosa y sensibloide.

Pero idealista al fin y al cabo. 

martes, 26 de marzo de 2013

Precipitarse


Precipitarse. Ascender a categoría de sentimientos los impulsos más básicos. Sexuales sí, impulsos sexuales. Hasta hace muy poco, creía en la pasión como sinónimo de amor. Ahora sé cuánto me equivocaba.

Hoy es martes, sólo le faltaba el 13 para caer en el tópico típico de fatídico día. Llueve, para rematar. Dentro de un coche, casi en marcha, me he enterado de que se acaba todo: que ya no habrá más jarras de cerveza, ni clases de alemán, ni películas en el sofá de sus abuelos, ni un “vente a mi casa que no están mis padres”, ni masajes, ni discusiones absurdas, ni sexo en el coche, ni salir rápido de trabajar para pasar por su puerta. Ya no habrá un whatsapp de buenas noches, ni figuritas impresas en 3D, ni un triste “te echo de menos” susurrado al teléfono. 

Ahora, rebotando en mi cabeza, sólo quedan esas promesas atragantadas por las prisas, las palabras pronunciadas sin pensar, el “para mí no hay otra”, las sorpresas sin abrir, los tan escasos aniversarios que no dio tiempo a celebrar, y el rencor de que sea otra la que habite su mente. No sé dónde ha quedado el erotismo de ayer. Las sábanas siguen desechas, pero yo tengo frío. Hay que cancelar los planes de la agenda, las mejores películas del año tendrán que esperar a que se me pase esta manía transitoria de rechazo a lo que a él me recuerda. 

Pero con las prisas, poco tengo suyo, más que algún recuerdo, y un par de fotos difusas en el cristal de un tren. Y el dolor de cabeza. Y la inseguridad creciente. Ha sido un amor de prestado, rápido y joven. Precipitado en su alcance, pues quería correr mucho pero se quedó sin fuerzas en el sprint de salida. Ahora sé que no hubo amor, sólo la locura ciega del momento, sólo la pulsión básica de Freud, sólo sexo. Sexo, helados y franquicias baratas miércoles y domingos. 

Precipitarse: cuando tu reciente pareja aún piensa en la anterior.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Habemus Papam

Patriarcado en vivo y en directo para todo el mundo. Ya tenemos nuevo Papa, elegido entre una cúpula de 115 ancianos (que no ancianas). Si mi vínculo con la Iglesia ya estaba prácticamente extinguido, desde luego que estos recordatorios mundiales y carcas que invisibilizan a la mujer no ayudan. Por una actitud un poco más feminista y adecuada a los nuevos tiempos, en la Iglesia y en todas partes. Amén.
El Roto. 13/03/2013. Extraído de El País.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia. 
(Mario Benedetti)

lunes, 11 de febrero de 2013

STOP DESAHUCIOS


Estoy cansada de la frivolidad de nuestros gobernantes, de su hipocresía, de su estoicismo ante la desgracia ajena. Yo no podría dormir sabiendo que estoy permitiendo una media de 500 desahucios al día, lo que supone miles de personas en la calle, familias, niños... sin un techo, sin un hogar, obligados a la exclusión. Yo no podría dormir sabiendo que hay cinco millones de casas vacías en mi país, y que miles de personas no tienen una casa a la que acudir. Yo no podría dormir y al mismo tiempo obligar a alguien a pagar una hipoteca de una casa que acabo de quitarle. 
Si como yo estáis cansados de este Gobierno que nos quita la casa y hasta las ganas de vivir, apoyar la propuesta de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que ha conseguido llevar mañana al Congreso el tema de los desahucios, proponiendo "la dación en pago, el alquiler social y una moratoria sobre los desahucios, lo que supondría un verdadero balón de oxígeno para decenas de miles de familias vulnerables y sin apenas ingresos" (Avaaz.org). Aún hay tiempo para sacudir las conciencias del PP e intentar que se den cuenta de la situación real a la que quieren dar la espalda. Escríbe aquí para que se oiga tu voz. Os dejo también mi carta personalizada:

Al Presidente del Gobierno, la Vicepresidenta Primera, y los Ministros de Economía y Justicia,  

Queridos (por mera formalidad) gobernantes, 
¿no se cansan de tantas movilizaciones, de tantas quejas y protestas ciudadanas? ¿No se dan cuenta que las cosas no funcionan? ¿No entienden el sufrimiento humano que provocan? 
Les gusta soltarnos a diario el discurso aprendido de "si yo les entiendo", pero es mentira, ustedes no entienden nada, no son capaces de ponerse en el lugar de su pueblo, ni saben cuidar de él. Sólo saben explotarlo, y ven a sus integrantes como números, no cómo personas. Pues bien, ¡ya estamos hartos! Hartos de pagar por los errores de otros, hartos de que nos roben los derechos a fuerza de recortes, y hartos de que se priorice el capital económico sobre el capital humano. Cuando ustedes se encuentren en la calle, sin un techo bajo el que vivir, ahogados por la deuda de la misma casa que les acaban de quitar, y tengan que llevar a su familia a unos servicios sociales abrumados y cada vez más escasos por la misma crisis que ustedes han creado, entonces sabrán lo que se siente. 
Ojalá les toque algún día, y se arrepientan de ese discurso hipócrita y manoseado que soltaban a las masas en su momento de bonanza. Ojalá lo vivan en sus carnes y sufran más de lo que estas personas, víctimas de su sistema, están viviendo. Pero claro, con su sueldo de político, la contabilidad B, los sobresueldos, etc., etc., ¿qué podemos esperar? 
Si aún queda un poco de humanidad en vosotros, que ya no ustedes, porque el respeto lo habéis perdido a fuerza de ignorarnos y de quitarnos esperanza de vida, por favor, pensar de verdad en todas las personas en proceso de desahucio, en sus familias, en sus hijos... y en todas las casas libres que hay en España, y en la conciencia personal, y en la injusticia que supone echar a alguien a la calle y matarle a deudas. 
"Les pido que garanticen la admisión a trámite de la iniciativa legislativa popular planteada por la PAH. Les exhorto a que apoyen las medidas planteadas en ella, como el alquiler social y la dación en pago, dirigidas a ayudar a miles de familias. Llegó la hora de anteponer los derechos de los ciudadanos a los beneficios de la élite banquera".
Atentamente, 
Eva 
España   

Aunque no quiero ser pesimista, todo parece indicar que mañana el partido con mayoría absoluta que nos gobierna votará NO en el Congreso a esta medida humanitaria, por lo que se ha convocado una manifestación el 16F a las 18.00 horas en Colón para luchar por una vivienda digna. Allí os espero. 


jueves, 31 de enero de 2013

Follamigos. Límites infranqueables


Yo soy la primera que no puede negar la evidencia del buen servicio que presta un amigo con derechos. Los hay de muchos tipos y con distintos grados de confianza: de los que te sirven para una noche loca, con los que puedes hablar, a los que llamar en cualquier momento del día, los que te llaman en cualquier momento del día, ex-novios insistentes, etc.

Cada uno se monta sus relaciones, sus líos, sus amantes discretos, triángulos o cuadrados o polígonos amorosos con más vértices que en la clase de matemáticas, donde nadie sabe donde acaba o donde empieza ese intercambio de fluidos que es la vida. Al follamigo no se le exigen explicaciones: sólo sirve para la urgencia, para el deseo, para una noche de amor anónima, libre de sentimientos, libre de preocupaciones, sólo sexo; sexo y una charla casual entre amigos. 



Pero como en toda relación, siempre hay alguien que sale perdiendo. En algún momento, ese contrato tácito de espacio libre de sentimientos se rompe; alguien empieza a querer más, a demandar más, a esperar un amor que muchas veces no existe. Esta situación le convierte en el vulnerable de la ecuación, en el débil y dependiente del capricho del amigo con derecho a roce. Es en este momento cuando aparecen los celos. Nadie quiere saber que su follamigo tiene otros revolcones en camas ajenas, aunque se intuya, nadie se lo cuenta a su pareja ocasional. ¿Los celos están permitidos? Esa es la gran pregunta de estas relaciones. Cuando uno espera y espera ansioso la llamada, temblando ante la idea de insistir, y con la inseguridad comiéndose el alma a cada rato; es en esos momentos cuando ya no sabes qué hacer, cómo comportarte, cómo seguir adelante con esa intriga existencial: ¿se ha acabado? ¿Hay otra persona? ¿Se ha cansado de mí? No hay nadie que responda a estas preguntas, sólo el silencio del móvil. A veces hay suerte y vuelve a ti, otras… la espera puede ser eterna. 

No hay reglas en estas relaciones: los follamigos van y vuelven, conoces a algunos nuevos, te despides de viejas amistades, te abandonan, se enamoran. Hay miles de combinaciones posibles. Lo que no debes olvidar es cuál es su función. Su trabajo es simple: alegrar las tardes perdidas o las noches vacías, sacudirte el cuerpo, regalarte un orgasmo mutuo y la felicidad del instante. Si en algún momento tu “amigo” te hace daño, te maltrata el alma, te hace sentirte frágil ante el espejo… sácale de tu vida, porque tú vales más, mucho más que un polvo ocasional. No dejes que la obsesión te quite la seguridad en ti mismo, no dependas de gente que no te quiere, disfruta con ellos del momento y a otra cosa. Sin sufrir. Sin esperar. No podemos cambiar  a las personas, pero sí estar a gusto con nosotros mismos. 


miércoles, 2 de enero de 2013

2013


El 2013 ya está aquí. Agónicos, aún sobrevivimos. Hemos superado otro fin del mundo más y un año de Rajoy en la Moncloa. El 2012 no me ha gustado demasiado; hemos tenido momentos buenos tú y yo, pero la ilusión se me ha ido escapando cada vez que ponía las noticias. Por eso muchos darían gracias por que acabara la pesadilla, aún sabiendo que el 2013 trae el mal presagio implícito en sus dígitos. 

Hay mucho supersticioso que preferirá un 12+1, pero a mí el 13 siempre me hizo gracia. Más mala suerte que el 12 no puede traernos, ¿o sí? Por ser positivos, digamos que el 2013 es un año nuevo, por lo tanto “vida nueva”. Hagamos balance y esperemos con ganas lo que nos deparará el año nuevo:

Este año que se ha ido he aprendido a quererme un poco más, y a sufrir un poco menos.  A la fuerza he entendido que el amor no lo es todo, y que las personas no siempre expresan lo que quieren decir, que las palabras se las lleva el viento, y que sólo los actos y la constancia son prueba de que importas a alguien. 
He aprendido a sobrellevar los días lejos de mi hermana, con el peso de su ausencia, pero llenando ese vacío con el calor de los buenos amigos, de las noches en el Búho, de sentirme hija única con unos padres también un poco vacíos que quizá me necesiten más que nunca. 
He entendido al fin que el “qué dirán” poco importa, que lo importante es ser feliz y estar a gusto con tu forma de vida, alternativa o no. También he aprendido que el pasado siempre vuelve, y a veces hasta con afán persecutorio.

Este 2013 espero entender de una vez por todas los tres años de carrera; exiliarme (que es la moda) en un país de habla inglesa; seguir luchando contra la deshumanización a la que nos somete este gobierno; viajar a más países y si se tercia a nuevos continentes; aprender alemán; hacer amigos nuevos y cuidar de todos aquellos que me cuidan cada día; sonreír un poco más y estresarme un poco menos; seguir siendo una idealista y una soñadora empedernida, por mucho que el mundo quiera quitarme la ilusión. En resumen, espero construirme un futuro, desafiando todos los malos presagios que nos lanzan los políticos a los jóvenes de hoy en día, y por el camino dejarme seducir por las circunstancias de la vida, disfrutar del amor libre y superar las desilusiones que me ha dejado el 2012.

¿Quién se apunta a cambiar el mundo? Por un 2013 de renovación y de esperanza. ¡FELIZ AÑO A TOD@S!

lunes, 10 de diciembre de 2012

Tienda de campaña

Ya sea en un camping, en las profundidades de un bosque, sobre la arena de la playa o dentro de tu habitación, la tienda de campaña es un artilugio perfecto para el soñador empedernido y el eterno aventurero. Vista desde fuera no es más que una tela insulsa y pequeña que no ofrece gran protección, pero una vez dentro se convierte en un palacio, un fuerte donde acurrucarte y dejar pasar la noche mientras fuera se desata la batalla.

Pero para delirar a gusto hay que estar acompañado. Una amiga (o amigo) te puede acompañar en una noche de risas y desvaríos, de cotilleos, de recuerdos del pasado, de historias de miedo a la luz de una linterna. Pero si hace frío, búscate a alguien a quien poder pegarte mucho, que dicen que al calor humano es el mejor de todos. Yo propongo una noche de invierno en una playa, con el viento y el salitre marino arreciando, la cremallera echada y el sofoco del deseo. Después, con la calma del orgasmo, desnudos y envueltos en los sacos de dormir, abrir la puerta y hundir los dedos de los pies en la arena, compartiendo una cerveza en la oscuridad, bajo el cielo preñado de estrellas.

Si no hay mar, ni arena, ni sal, prueba a montar la tienda dentro de tu casa. Le pondrá un toque único y divertido a tu cita. Empújale a dentro y cierra la tela. Siempre podrás escuchar el mar acercándote a la oreja una caracola. Vive tu aventura. Transpórtate a donde quieras. Pon en tu vida una tienda de campaña. No te arrepentirás.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Cuenta atrás

El tiempo es caprichoso, bien que lo sabemos todos. Corre a la desesperada en los momentos dichosos, y se acomoda al paso de tortuga cuando esperamos algo con ansia o cuando nos aburrimos hasta la desesperación. 
Es curioso lo rápido que han pasado 5000 años. Parece que se ha desbocado la cuenta atrás para el fin del mundo. Los mayas deberían estar aterrados, ¡se acaba el calendario! Pero no, no hay nada que diga que el fin se acerca, sólo es un ciclo que termina, al igual que empezará uno nuevo. Me hace gracia este amor por el fatalismo que caracteriza a los humanos; nos aferramos a las profecías apocalípticas casi como si las deseáramos. Nos gusta pensar en invasiones marcianas, cataclismos, virus zombie y colapsos tecnológicos, pero se nos olvida que el mayor mal ya está entre nosotros. Preferimos las desgracias de película a la vida real, esa dominada por el sistema capitalista.
Salvador Dalí. La persistencia de la memoria.
El fin del mundo se acerca señores. Es cierto. Pero no porque se acabe un calendario, sino porque el dinero ha ganado. El consumo desproporcionado, la reducción de costes, la deslocalización y descentralización, la flexibilidad de la mano de obra, los paraísos fiscales, las multinacionales, la laxa legislación laboral, la globalización, la superexplotación de los recursos naturales, la búsqueda incesante de beneficio... Este sistema que hemos creado se asemeja al virus zombie que tanto temíamos. El capitalismo es un germen infeccioso que ha llevado a la deshumanización del planeta, ha extendido sus tentáculos por todo el mundo, convirtiéndose en asesino, en financiador de guerras, en causa del aumento de las desigualdades entre ricos y pobres. Su último gran golpe, la crisis. 

Esta es una crisis con víctimas reales. Este es nuestro particular fin del mundo, ni meteoritos ni prototipos de Asimov. El 21 de diciembre, fecha señalada para los mayas, lo único de lo que seremos testigos es del lento pero implacable efecto de la crisis económica que nosotros mismos hemos creado, y que nos está devorando a pasos agigantados. 

No llevamos ni dos años con el PP y ya parecen siglos. Caprichos del tiempo. Prefiero pensar en la vuelta de mi hermana de los EEUU. Ya sólo 10 días. Lento avance de los segundos. Lo bueno es que para cuando llegue el 21 podré disfrutar con ella de esa paranoia colectiva que niega a los verdaderos culpables del fin de la civilización.

Querido Adán


Querido Adán: 

Te escribo hoy, frágil, sucia, contaminada. Echada a las puertas del Paraíso las palabras se escapan entre mis dedos en una fuga desesperada. Me siento sola, muy sola. El ambiente esta empañado de una triste melancolía y el Jardín del Edén se dibuja a lo lejos como un sueño casi imposible, un recuerdo que ahora me parece insoportable. Tú y yo hemos sido castigados, arrastrados fuera de nuestro hogar y obligados a vivir en esta soledad asfixiante, abrasadora. 
Sabemos que ya no hay vuelta atrás, que la condena es eterna. El mal ya está hecho y no puede remediarse. Ya no queda nada. Me siento tan culpable. El temor me ahoga. Me carcome la idea de verte el resto de los días sentado sobre esta tierra estéril, yerma, esperando un fin o quizá un principio que nunca llegará, una ilusión que se nos escapa. 

Ante ti me dibujo segura y fuerte. Soy una mujer altiva, orgullosa, firme... Quiero que me veas como tu igual, pues estamos hechos a imagen y semejanza y nos complementamos. Pero bajo ese ser equilibrado se esconde un alma herida. Fui débil cuando debía mantenerme serena, te arrastré conmigo a la tentación, al pecado; y ahora mi alma no es libre, está manchada de miedo y la culpa me va destrozando. No sé como pedirte perdón, ni siquiera sé como mirarte a los ojos. 
Pero ya estoy cansada. No quiero subordinarme a la culpa para siempre. Yo he reconocido mi error, fui castigada y ahora hago penitencia por mis pecados. Sé que mi osadía estuvo mal, que fue una imprudencia, pero ¿acaso el ser humano no está hecho para buscar la perfección? ¿Acaso hay algo más perfecto que un dios? 

Hasta hace apenas un instante vivíamos felices, en una paz ordenada, en un ideal de equilibrio y respeto, de igualdad entre ambos. Pero ahora... Ahora un fruto nos ha separado, nuestro sustento de cada día nos ha dividido; paradojas de la vida. 
He tenido una visión, un presentimiento certero. Por este desliz seré condenada eternamente. Yo sola cargaré con las culpas y serviré de excusa para culpar a tantas mujeres de pecadoras en el dibujo de la mente de unos hombres cerrados de espíritu. Pero, ¿por qué yo? Yo sola ante una humanidad despiadada. 
No quiero llevarte conmigo al destierro, pero los dos mordimos, los dos sangramos la manzana prohibida, los dos calmamos nuestra sed de conocimientos en ese pecado natural.   
Tú eres mi media costilla: nacimos juntos de la tierra, de la Madre Naturaleza, de las manos de Dios. Somos hermanos y amigos, amantes, padres. Nuestro amor nos supera y de su fruto nacerá un mundo. Entonces, si los dos nacimos del mismo cuerpo, de la misma materia, del mismo conocimiento, de la misma idea... ¿por qué tú te impondrás a mí? 

Las mujeres sufrirán por este daño siglos de torturas, milenios de falta de reconocimiento. Serán subordinadas a la mera función de dar la vida, o eso creerán ellos. ¡Yo me río! ¿Qué piensan esos hombres del futuro? ¿Es qué están ciegos? ¿No saben ver más allá de su tecnología? Las mujeres habrían de ser veneradas sólo por el hecho de engendrar una criatura, de gestar vida en sus entrañas. En ellas están los futuros hombres, o mejor, los futuros seres humanos, hombres y mujeres que deberían ser iguales. Ellas son en potencia el futuro de un mundo injusto y machista. 
Y yo aquí, desnuda ante una realidad que me parece oscura y amorfa, tengo todo el peso de un mundo en mi vientre y ando con la condena eterna a mi espalda, arrastrándome con la conciencia manchada por un suelo rocoso falto de esperanza. No es justo. Quiero revelarme contra esa futura espiral de angustia, de injusticia... 

Adán, los dos juntos salimos del Paraíso y por ello te admiro. Cogiste la manzana que te tendí y me acompañaste en la deshonra. Fuiste un amigo y por ello aún te amo más y más me entristezco. Te necesito a mi lado en esta cruzada, te necesito como padre de nuestros hijos, como profeta de nuestro mensaje. Hemos de saberles transmitir el amor que nos abarca, la igualdad que nos vestía antes de calmar nuestro hambre. 
Este es mi ruego, esta es mi condena: 
A todos los hombres que no sepan apreciar el valor infinito de una mujer, su capacidad para sobreponerse, para trabajar días de dieciocho horas, la lucha constante por sus ideales, su amor incondicional, la dedicación a su familia, a sus hijos, su sufrimiento en silencio... A todos aquellos que no sepan apreciar sus lágrimas espejo de su dicha, su pena, su desengaño, su amor, su soledad, su sufrimiento y su orgullo. A todos los que la infravaloren y minimicen. A todos ellos los condeno a una vida de soledad privados de la ternura y la suavidad de la mujer, privados de su entereza, de su dedicación, de su trabajo, privados de su amor y de su fuerza.

Aquí es cuando me quedo sin palabras. Todo es confuso y tengo miedo, frío. Respiro la soledad que se cierne. La culpa aún me quema. Por favor amémonos más que antes, te necesito junto a mí, portador de mi pecado, seamos los dos iguales y eternos. Es ya muy tarde. La noche cae lenta, de colores. Las estrellas brillan. 

 Eva (La Primer Mujer) 
“La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior. Sino del lado para ser igual, debajo del brazo para ser protegida, y al lado del corazón para ser amada.”