domingo, 26 de febrero de 2012

Día 4 (Guatemala)

Hace mucho que no me pongo a contar mi viaje, y puede parecer que Guatemala se me haya escapado de la mente, pero nada más lejos de la realidad. Ella va conmigo en cada instante de cordura y en sueños se me aparece arrasando con todo, haciendo cada vez más irrespirable esta kilométrica distancia. 

14/07/2011

La Bodegona
Amanece de nuevo, con el día despejado. La estación de lluvias sólo es palpable a partir de la tarde. En grupo aprovechamos la mañana para bajar en autobús a la ciudad de Antigua y arrasar comprando víveres en La Bodegona, el supermercado más grande que tenemos a mano. Entre la lista de la compra que hemos diseñado para sobrevivir a un trayecto de cuatro días por carreteras en condiciones no muy halagüeñas, incluimos cantidades considerables de alcohol (no pueden faltar unas buenas Gallos) y sombreros de payaso con sus narices rojas para todos. 
El problema empieza en el momento en que tenemos que llevarnos todo eso a casa: el autobús está descartado pues no podemos llegar hasta la parada con unas cajas tan grandes y tan llenas, así que repartiéndonos los trastos nos subimos a varios tuc-tucs (mi primer viaje en este genial medio de transporte) y volvemos a Jocotenango. 

Primer viaje en Tuc-Tuc
En Los Patojos tenemos día de película, y mientras unos cuantos se entretienen con las aventuras de algún dibujo manga (cosa curiosa en estas latitudes), mi compi Iñaki y yo nos dedicamos a plantear las clases de papiroflexia para decorar el aula, ya que la de los Fusionados es la única sin pintar y se ve muy vacía de color. Esa misma mañana hemos comprado una jaula para pájaros blanca y redonda, en una tienda junto a La Bodegona (ya que la tienda de animales de Jocotenango, a parte de tener una tortuga gigantesca que el vendedor está encantado de enseñar en cualquier momento, no tiene mucho donde elegir en cuestión de jaulas para pájaros). Nuestra idea es enseñar a los niños a fabricar pajaritas, ranas saltarinas y demás animales, que posteriormente colocaremos por el techo de la clase, con la puerta de la jaula abierta dejando salir a toda la fauna en una explosión de libertad. ¡A ver qué tal sale!

Isaac
Con Isaac, nuestro chófer y guía en este viaje, hemos quedado a las 18.00h en la puerta de los vecinos, donde viven la mitad del grupo de voluntarios. Hemos cometido la imprudencia de pagarle todo el dinero acordado por la mañana, y esperando con las cajas de comida en la puerta nos entra el temor de que se haya fugado con nuestro dinero... ¡pero no! Isaac es un tío majo, arrugado y desgastado, con cara de inocente, y con un gran cariño por algunos de mis compañeros que ya es la segunda vez que viajan con él, al fin y al cabo, agradecido de que le demos trabajo a expensas de la oficina de turismo que tanto le explota. 


EMPIEZA LA AVENTURA


Todos subidos en la furgoneta, con una caja gigantesca de comida que nos quita espacio vital, con latas de cerveza vacías por todas partes, los gorros de payaso puestos, haciendo fotos, con CDs de rock español y canciones del año de la polka, de esas tan míticas que todos nos sabemos... 6 o 7 horas de carretera, para ir desde Antigua a Río Dulce, nuestra primera parada en el camino. Llegamos de noche cerrada, acojonados por la forma de conducir en este país, y en concreto por las manías de nuestro conductor de adelantar en plena curva y cambio de rasante. A pocos kilómetros de llegar nos vemos parados por un accidente, un camión ha volcado y corta toda la carretera, no se si habría muertos, pero nos llevo un buen rato salir de ahí, con un montón de policía y ambulancia.

Por fin llegamos al Hotel Backpacker's, que descubrimos gracias a la guía Lonely Planet. Se encuentra en la orilla opuesta del río, con las habitaciones sobre el agua y su propio embarcadero. Es un edificio viejo, pero que, por lo que dicen, donde más fiesta suele haber por la noche. Además está gestionado por La Casa Guatemala y los huérfanos a los que atiende. Esta noche todo parece muy tranquilo, quizá porque es jueves, o porque la fiesta ya ha terminado, quién sabe... el caso es que estamos cansados y nos vamos a dormir en seguida. Tenemos dos habitaciones, una donde nos metemos todas las chicas, y donde nada más entrar vemos una cucaracha... en fin, ¿?qué se puede esperar de un hotel junto al río¿? Nos regamos con repelente de mosquitos (no hay que olvidar que en esta zona la malaria está presente) y a dormir. 
Hotel Backpacker´s


jueves, 16 de febrero de 2012

¿Gentleman o macho dominante?

Puede resultar polémico, pero estoy un poco harta de los “perfectos caballeros”, esos que no conciben que sea la propia mujer la que abra las puertas de su mundo. 


Pasear junto a uno de estos especímenes puede resultar cómodo al principio, pero como el camino sea largo, lo que parecía un lujo evoluciona a maldición: imagínate siempre un paso por delante de tu compañero, siempre con la responsabilidad de decidir el sitio siguiente donde descansar los pasos, siempre a expensas de que las puertas se abran sin apenas tocarlas, siempre la primera en entrar, la primera en sentarse, la primera en esperar a que el otro pida en la barra del bar, condenada a guardar el sitio, a esperar en silencio, a acertar en las decisiones, a dirigir la marcha… y todo sin poder mostrarse amable y abrir la puerta para él, aunque sea una sola vez. Este es el perfecto gentleman que acaba destiñendo, como los príncipes azules, pues en el fondo le corroe el aprendizaje vicario de supremacía, que ve a las mujeres como una especie desprotegida a la que mimar, sin capacidad para abrirse al mundo por su cuenta, necesitadas del ala protectora de su superior presencia. 

  
No me malinterpreten, claro que me gusta un poco de respeto y deferencia, un gesto de cariño, o alguna que otra puerta abierta, pero no por ser mujer, sino por ser persona. No es lo mismo “dejar pasar” que “contorsionarse” para sujetar una puerta abierta a la mujer que viene detrás (y que por algún terrible descuido has pasado tú primero), pues con lo segundo, lo único que vas a conseguir es hacerme reír con las ridículas formas de dominación masculina. 

Por un mundo más igualitario donde todos podamos sentirnos útiles y valorados, donde la capacidad de una persona no se ponga en duda a cada paso, y donde, por supuesto, la amabilidad siga presente y ampliada, abriendo puertas a cualquier género humano. Dejemos de lado a los sutiles, pulidos y perfectos machos dominantes. 

domingo, 5 de febrero de 2012

La playa que le falta a Madrid

La ola de frío siberiano que azota mi frágil país me ha traído a la mente el aire tibio de finales de verano: los anuncios de la "vuelta al cole", las piscinas a las que ya nadie baja y ese calor de agosto que se marcha. De entre los recuerdos he rescatado esta carta, que ganó un premio en su día. ¡Por esos días de verano frescos en la piel y en la memoria!


"Te vas y no te he tenido suficiente.
Te marchas sin mirar atrás, sin lágrimas. Yo lloraré por ti. Acordamos no implicarnos emocionalmente, acabaría pronto, sería rápido. Mejor no conocernos, mejor abandonarnos a la pasión ciega de dos locos desconocidos.

Hoy te marchas y contigo se va el verano. En Madrid hace frío, me arrebujo en la toalla. Mis pies desnudos se enroscan en el césped buscando cobijo. La piscina está vacía pero no quitas tus ojos de ella. Pupilas lejanas resuena en mi cabeza.
A pesar de nuestro contrato distante, quisiera tenerte junto a mi, sentir tus labios en los míos, tu piel sobre mi piel, mano a mano en caricias infinitas, saberte mío para siempre, buscarte las cosquillas.
Pero al final llega la hora, el último beso. Ojalá me hubieras besado así siempre, con esa mezcla de pasión y miedo, el dolor y la angustia del último instante a tu lado. 

No te quiero, no te necesito, es inútil soñar, esperar… abandonarme a la angustia de verte de nuevo entre las sábanas de mi propio universo.
Todo se acaba por fin. Te marchas y no sabré donde encontrarte. Un océano y el verano; el verano que te llevas contigo en la maleta; todo eso nos separa. Espacio y tiempo por adversarios.
Cabalgas tras el verano a lomos de tu tabla de surf, no quieres que se te escape, lo atas corto y lo persigues a donde te lleve, lejos de mí, lejos de este momento.
Yo no te quiero aquí, anclado a la rutina de tenernos cada día el uno al otro. Te quiero de la misma manera que al conocerte: libre, errante y bohemio; navegante sin rumbo; náufrago de tu propio destino; senda secreta contra la rutina. 

Te marchas y te amo más que nunca. Lucho contra las lágrimas mientras te despides sin decir nada; siento que no te conozco, pero te conozco demasiado. Con una caricia agresiva, palpitante, cada uno continúa por su lado. Sin cadenas sobre los pies te vas a encontrar tu camino. Contengo la respiración mientras mi súplica candente entre sollozos se abre paso: “No te vayas sin mí, no me quites el verano”. 
En el metro, músicos improvisados me asaltan con ritmos exóticos, con su canción argentina. Me desarman lentamente, cantando nuestra historia, y con los ojos acuosos dejo caer todas las monedas que llevo encima.
Después todo vuelve a la normalidad, la vida sigue su curso monótono, sin grandes sobresaltos. Por la Gran Vía camina un surfista con la tabla bajo el brazo. Buscas la playa que a Madrid le falta.

P.D. Tengo que dejarte salir de este encierro. No eres mi hombre, no eres mi verdad."



Espero, surfista, que sigas buscando las olas.


miércoles, 18 de enero de 2012

Dieciocho de enero

"Por profunda y fatal que sea la pérdida, por importante que sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos convertido en alguien completamente distinto y sólo conservemos, de lo que antes éramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos continuar viviendo, así, en silencio. Podemos alargar la mano e ir tirando del hilo de los días que nos han destinado, ir dejándolos luego atrás. En forma de trabajo rutinario, el trabajo de todos los días..., haciendo, según cómo, una buena actuación. Al pensarlo me sentí terriblemente vacío."
MURAKAMI, H. Sputnik, mi amor.

Tengo los recuerdos empañados y un puño atravesado en la garganta. Tengo mil lágrimas esquivas haciendo fila india en cataratas. Tengo un año de palabras sepultadas tras los labios prietos de la ausencia, y un dolor vacío en tu silencio que me ataca rabioso la existencia. 
Tengo demasiadas cosas que me queman y tú no eres ninguna. Ya no estás en ellas. Te diluyes en tu golpe mortal, premeditado, de cristales y noche oscura. En testamento la congoja de la culpa, la locura del miedo, los porqués interrumpidos, una foto de recuerdo y un tatuaje entre las sombras de remordimiento.

Un año más, un año menos, un año sin ti. Dieciocho de enero. Las mesas se nos quedan grandes y las conversaciones cortas. Me faltan tus discusiones, tus paranoias, tus miedos, los abrazos de reconciliación, tu sonrisa feliz y esquiva, tu amor y tus celos. No quiero quedarme con palabras en la boca ni guardarme tus confidencias, no quiero ser consciente de todo lo que no hice y de lo poco que supe ayudarte, no quiero echarte de menos instante por instante… 
A veces pienso en borrarte de mi memoria recurrente, eliminar junto a tu esencia tu paso por mi vida, desembarazarme del repiqueteo constante de tu muerte en mi cabeza; pero no puedo, de alguna manera soy gracias a ti, así que estaría quitándome un pedazo de mi misma; y por muy desmembrada que estuviera, sentiría tu ausencia en cada gota del espeso líquido mortal desparramado por el suelo, pues tú estás ahí, bien dentro, escondida, gritando para que no me olvide, pinchándome para que me enfurezca y te odie y te quiera con intensidades similares, en una ambigua mezcla de dolor y gracias. Ya que no pude salvarte, te tengo errando a mi vera; lo siento tanto… 
Ojalá hayas encontrado esa felicidad que buscabas, ojalá…

jueves, 12 de enero de 2012

Todo vuelve

Todo vuelve, así de simple. Murphy se olvidó de formular esta ley, o puede que su visión negativa de "lo malo siempre vuelve" se quedara corta. Yo creo que todo vuelve, bueno o malo: las oportunidades nunca son únicas, las hombreras esperan su reedición, siempre habrá segundas partes malísimas y casas barrocas, la misma trama servirá para todas las películas, y los hombres volverán a llamar cuando menos te lo esperes. Es el ciclo de la vida: de pitillo a campana, de cintura alta a baja, de romanticismo a realidad... y vuelta a empezar. Ahora sí, siempre estará la elección, el rebelarse a lo que nos venga dado. Quizá Murphy no estuviera tan desencaminado, y el futuro no tenga porqué ser mejor. En ti está la decisión de responder o colgar al teléfono, al fin y al cabo "el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra". Tú decides.


lunes, 2 de enero de 2012

2012

Se acaba el 2011 y toca hacer balance: 
A pesar del cambio climático, los desastres naturales, la elección del PP, la crisis económica y las desigualdades sociales, la gente sigue sonriendo. Con todos estos desastres, seguimos adelante y a muchos ni nos interrumpen nuestra vida diaria, pero aún así, nos sentimos desdichados en demasiados momentos. 

Mi 2011 deja un regusto agridulce, un empacho de emociones. Ha sido un año difícil, pero también lleno de sueños cumplidos: crucé el Charco, pero se me fue una amiga. Sin duda esos dos momentos se me han tatuado en el alma. Todos los días hay un hueco para Guatemala y otro para Ella; me acompañan en cada paso, en cada pensamiento, en cada silencio de más y en cada presencia de menos. No puedo, ni quiero olvidarlos. 

Pero no sólo eso, también me quedo con los amores fugaces, con las cenas de amigos, con un curso más aprobado, con mil libros más leídos. Y más viajes, y más promesas, y noches de estrellas con frío de montaña, y niños de sonrisas eternas y manos vacías, y dos patitos más en la espalda. Por los nuevos amigos y por los viejos, en Año Nuevo brindé con una copa de ron Zacapa. Por él, que estremece mis horas de sueño, y por lo imposible, para que se lo tome con calma. Por mi hermana, que se me marcha; por mi familia, cada vez más vieja y más cansada; por el 15-M y los indignados; por otro año de sueños cumplidos; porque no haya más desesperanza.

¿Por qué no aprovechar para propósitos humanitarios? Si despegamos la cara de la Blackberry/Iphone, estiramos el cuello encorvado y abrimos los ojos; si nos quitamos los auriculares que nos impiden escuchar el ritmo de las cosas pasar; si dejamos a un lado las necesidades autoimpuestas y el consumismo atroz… quizá se nos abra la mente y palpemos esa realidad paralela, la de verdad, donde la gente vive en guerra, o donde mueren de inanición, o donde la educación es un lugar vetado, o donde la desigualdad es ley. O donde simplemente, tener un móvil de última generación no es un problema, porque ni siquiera llega la electricidad. Pero aún así, el mundo sonríe, y nosotros, pobres ilusos, nos buscamos problemas inútiles por los que llorar. Si lo que queremos es un mundo más justo, lo primero que tenemos que hacer es cambiarlo, no vale acomodarse.

Lo que no quiero es que Laura ya no vuelva, y que el Océano se haga cada vez más ancho. No quiero que el 2012 sea una farsa, ni que el mundo se nos escape de las manos. No quiero trastos inútiles, ni prejuicios, ni miedos. Por eso quiero un 2012 más humilde, donde los Reyes Magos regalen sonrisas, donde los llantos sean cosa del pasado, donde las emociones estallen y el amor sea algo más humano.

Pido un 2012 de renovación, donde el fin del calendario maya sea un aliciente y no un mal presagio. Por todos los buenos momentos y por los que vendrán; por los errores cometidos, de los que se aprende; para que a los patojos del mundo no les falte de nada; y porque Ella haya encontrado su lugar.

FELIZ AÑO A TOD@S y que el 2012 esté lleno de sonrisas.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Canta poesía

Para leer poesía no hacen falta tantos libros, porque los poetas y poetisas no son sólo de papel. Deja que la música te impregne, te piense y te conozca:


En algún rincón de mi mundo
donde ya no corre el tiempo
ni minutos ni segundos
ni guiones ni argumentos 
ni vientos del norte helados
ni llantos por penas negras
ni gatos por el tejado
ni aqui paz ni después guerra

Donde no cumplo condena
donde no escucho sirenas
donde me quedo un ratito
para recapacitar
guardo mil noches en vela 
solo me queda esperar
que llegue la primavera 
que no acaba de llegar

Y yo me pongo a pensar
si hacerle caso al dolor
o a cualquier pensamiento fugaz
orbitando a mialrdedor
para bien o para mal
que es esa siempre la cuestión
que no puedo contestar
que no tiene solución

Y yo me pongo a pensar
si hacerle caso al dolor
o a cualquier pensamiento fugaz
orbitando a mialrdedor
para bien o para mal
que es esa siempre la cuestión
que no puedo contestar
que ya no tiene solución
y en esta montaña rusa
que todos llamamos vida
las cosas que no se usan
que prontito se me olvidan
no me quedan más excusas
para terminar la canción
si no vienen hoy las musas
tendré que ir a verlas yo

domingo, 18 de diciembre de 2011

La ofensa del silencio

No sé reaccionar al silencio en la respuesta. Me bloquea el bloqueo de mi interlocutor, su incapacidad para deglutir mis palabras y para generar una réplica adecuada. A veces lo interpreto como indiferencia o pasotismo,  y las menos como insuficiencia léxica o de opinión. Pero sin atisbo de duda, prefiero la incontinencia verbal a la asepsia de palabras. 

Cuando expones tu corazón, tu angustia y tus miedos sobre la mesa, y la única reacción que consigues es el silencio, una parte de ti se rompe en pequeños pedazos afilados. Hace frío y la impotencia se va haciendo con tu cuerpo, rebotando en tu mente enferma y delirante por esa respuesta que no alcanza a elaborarse. Quizá porque las palabras se me escapan, espero que las personas tampoco puedan pararlas cuando la pregunta apunte a remover la conciencia; siempre hay cosas que nos resbalan, que apenas nos entran en los oídos, pero ante otras, en cambio, el silencio es una ofensa.

SILENCIO
Así como del fondo de la música 
brota una nota 
que mientras vibra crece y se adelgaza 
hasta que en otra música enmudece, 
brota del fondo del silencio 
otro silencio, aguda torre, espada, 
y sube y crece y nos suspende 
y mientras sube caen 
recuerdos, esperanzas, 
las pequeñas mentiras y las grandes, 
y queremos gritar y en la garganta 
se desvanece el grito: 
desembocamos al silencio 
en donde los silencios enmudecen.
                                                                              Octavio Paz

Lago Atitlán

sábado, 17 de diciembre de 2011

Calatañazor, en donde Almanzor perdió su tambor

Azor, Calatañazor,
juguete.
Tu puerta, ojiva menor,
es tan estrecha,
que no entra un moro, jinete,
y a pie no cabe una flecha.
Descabalga, Almanzor.
Huye presto.
Por la barranca brava,
ay, y cómo rodaba,
juguete,
el atambor.
Gerardo Diego

Siguiendo con el viaje en familia, otro día nos fuimos de visita a Calatañazor, conocido ya por el queso curado del mismo nombre que nos servían en la cena, y por el famoso refrán que mi abuela no paraba de repetir "Calatañazor, en donde Almanzor perdió su tambor". 
Pero, ¿quién es Almanzor? Y, ¿por qué es tan famoso este pueblo?

Para descubrirlo hay que subir por la empinada cuesta que lo atraviesa y entrar en un viaje en el tiempo que te lleva al medievo. Por las calles empedradas y las pintorescas casas de madera, barro y piedra, te acercas un poquito a la historia, en este caso, a la Batalla de Almanzor donde se dice que los cristianos derrotaron al célebre caudillo árabe Almanzor en el año 1002.

Desde el Castillo de Calatañazor puede contemplarse “El Valle de la Sangre” (no creo necesario explicar de dónde viene el nombre), de aquí viene la conocida frase “donde Almanzor perdió el tambor”: cuenta la leyenda que el día de la batalla, un extraño personaje lloraba gimiendo en una mezcla de árabe y de lengua romance, diciendo: en Calatañazor perdió Almanzor el tambor. Se interpreta que este espejismo era el diablo que lloraba la caída de los moros.

El Castillo de los buitres (la fortaleza árabe) todavía conserva parte de la torre y restos de murallas.



lunes, 12 de diciembre de 2011

ZEN STYLE

 El arrullo del agua en el cañón del Río Lobos. El frío sutil de una mañana de diciembre. La santa cadencia de la ermita olvidada.

Un viaje de relax, de naturaleza fría y eterna. Este puente de Diciembre me fui de vacaciones con toda mi familia a un pueblo de la provincia de Soria, El Burgo de Osma. Concretamente nos hospedamos en el Hotel Termal Burgo de Osma, todo un lujo para el descanso y los sentidos, y por supuesto que hicimos la excursión de rigor al Cañón del Río Lobos. Allí, la suavidad del camino te adentra en una garganta de naturaleza hasta vislumbrar una ermita olvidada entre las paredes rocosas:

La Ermita de San Bartolomé, de origen templario y construida entre los siglos XII y XIII, es un lugar para visitar sin prisas e inspirar la espiritualidad del aire
Para acceder a la ermita, pasando el pueblo de Ucero, te adentras en una ruta a pie flanqueado por las paredes del Cañón, bordeando el Río Lobos, hasta llegar a la ermita. En un enclave casi místico, al fondo del valle y rodeado por cuevas y perfiles geográficos imposibles, la ermita se funde con la naturaleza y el entorno, se camufla entre el suelo calizo, creando un lugar sagrado. Fuera de toda época, el tiempo se detiene, no hay pasado ni presente, sólo la ermita que se enfrenta al silencio de la Cueva Grande, cara a cara. El murmullo inaudible del agua, el eco infinito del sigilo, la sacralidad del lugar perdido… todo te envuelve, te marea y te deja sin aliento.

El Cañón del Río Lobos ha servido de enlace a los peregrinos con el camino francés del Camino de Santiago: cuenta la leyenda que el Apóstol Santiago montado sobre su caballo, saltó desde lo alto del cañón, y la espada se le cayó al suelo y allí donde quedo clavada se reveló que sería el lugar donde se edificaría la actual ermita de San Bartolo. Esta ermita se encuentra en la llamada Ruta de la Lana (Albacete, Cuenca, Guadalajara, Soria y Burgos), empleada por los pastores en la trashumancia, y también utilizada por los peregrinos procedentes de Levante y de Castilla La Mancha. El Camino del Cid, también atraviesa este Cañón. 

La ermita de San Bartolomé, está enclavada en un lugar equidistante de los dos puntos más septentrionales de la geografía peninsular, los cabos de Creus y Finisterre. Este punto central es el Omphalos (el centro del mundo). 
Ahora os dejo las palabras del escritor e historiador Juan G. Atienza sobre su visita y estudio de dicha ermita:
“Allí tomaremos, siempre hacia el Sur, la carretera del Burgo de Osma, pasaremos por Casarejos y descenderemos la cuesta que llaman la Degollada, hasta el puente que cruza el río Lobos. Es aquí donde debemos tomar el camino de tierra que nace a la derecha, para internarnos en el valle. Si lo hacemos en un día cualquiera que no sea el de la romería de san Bartolomé, este lugar nos parecerá el más solitario y abandonado del mundo. En lo alto planean las águilas y no será raro ver un zorro mirándonos a cierta distancia. Las paredes del valle son escarpadas y en las rocas cimeras se distinguen covachas que nunca han sido exploradas. Unos dos kilómetros valle adentro, el lecho del río se ensancha y, al fondo, distinguiremos una ermita de tipo cisterciense. La construyeron los caballeros templarios, que tuvieron precisamente aquí uno de los enclaves más importantes de la Península. Y al decir importante no me refiero precisamente a su importancia política o estratégica, sino al profundo significado que el lugar tiene dentro del elemento mistérico propio de la orden del Temple. El lugar lo he estudiado a fondo en mi libro La meta secreta de los templarios y me parece inútil reproducir lo que allí cuento, pero, en síntesis, planteo la sospecha –muy fundada- de que los cabelleros templarios conocían a la perfección el lugar en el que construían su capilla, como probablemente lo conocieron también los sacerdotes de religiones muy anteriores que utilizaron el altar megalítico que se encuentra al lado mismo de la capilla y la enorme cueva que hay a sus espaldas. Porque este preciso lugar de Ucero en el río Lobos forma con la cumbre del San Lorenzo un eje vertical equidistante de los dos extremos clásicos peninsulares, los cabos de Creus y Finisterre. Y, aún más, este lugar constituye, en el conjunto de las posesiones templarias peninsulares, un auténtico centro desde el que se pueden situar los enclaves ocultistas más importantes que la orden poseyó en los reinos medievales. Desde la capilla del Lobos están perfectamente localizados Ponferrada y Monzón, Toledo, Tomar y Jerez de los Caballeros, Culla y Castelló d’Empúries, Caravaca y Villaba del Alcor. Desde allí se puede trazar la franja mágica de tierra por donde discurre la ruta jacobea y pueden localizarse los principales santuarios protohistóricos de las culturas cantábricas paleolíticas. Es tal la exactitud del enclave, que incluso justifica la misma estructura de la cruz templaria, anuncia en clave sus fines y delata muchos misterios nunca descifrados que aclaran los porqués de los principales emplazamientos de la orden.”
El día 24 de agosto, durante la romería de San Bartolo y la Virgen de la Salud, es posible visitar el interior de la ermita, ya que el resto del año permanece cerrada. A ver si algún año puedo acercarme a descubrirla por dentro.
Para saber más sobre los enclaves templarios en España y Portugal y algo de historia de la Orden: http://www.templespana.org/enclaves-B.html